Randall Madriz

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Lunes 30 Noviembre, 2015

Cosas veredes, amigo Sancho

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Aparentemente esta expresión, atribuida popularmente a Don Quijote, no se encuentra en la obra de Miguel de Cervantes, sino que tuvo su origen en el Cantar de Mío Cid. La misma es el fruto de un diálogo entre don Rodrigo Díaz de Vivar y Alfonso VI.
Sin pretender profundizar en los orígenes de la expresión, si debemos señalar que se le utiliza en aquellos momentos donde algo nos sorprende sobremanera. Así, esta frase resulta un recurso apropiado para describir las sorpresas desagradables de los últimos días.


Por un lado, resulta que un software adquirido, por la no irrisoria suma de tres millones ochocientos mil dólares, no ha evitado que se les sigan pagando erróneamente los salarios a los empleados del Ministerio de Educación Pública.
Estos “errores” acumulan miles de millones de colones de las arcas públicas, que le fueron pagados de más a los empleados de ese Ministerio.
Así, a pesar de lo sofisticado de la herramienta tecnológica, a la fecha esa hemorragia no ha sido detenida. Por el contrario, el “ejercito” de educadores sigue disfrutando de esas distorsiones que incrementan su patrimonio, no solo injusta, sino ilegalmente.
El desorden en ese Ministerio es de tal magnitud que la Contraloría, mediante el informe N° DFOE-SOC-IF-07-2015, indicó que no le fue posible emitir una opinión sobre la razonabilidad de la partida presupuestaria denominada “Remuneraciones”.
¿Dónde está la responsabilidad de los funcionarios que autorizan estos pagos? Desgraciadamente, cuando se hace esta pregunta, parece que no existe nadie que sea responsable.
Siguiendo con vena literaria, podríamos afirmar que resulta como anillo al dedo la obra de Lope de Vega, “Fuenteovejuna”. En dicha obra, el comendador de la villa, denominada Fuenteovejuna, comete toda clase de abusos, los cuales despiertan la ira de los pobladores, quienes toman la justicia en sus manos y lo matan.
Durante la posterior investigación, ante la pregunta de quién cometió el homicidio, la respuesta fue “Fuenteovejuna fue”. Es decir, todos fueron responsables, y nadie, al final de cuentas.
Por otro lado, producto de un acuerdo legislativo, el presupuesto para el año 2016 se aprobó sin ningún recorte. Por el contrario, el mismo creció en relación con el presupuesto del año 2015, el cual había experimentado un aumento de casi un 20% en relación con el presupuesto inmediato anterior.
Así pues, prepárense todos. Tengan en sus labios lista la frase que intitula esta columna, pues dentro de poco se tramitarán en el Congreso sendos proyectos de ley que pretenden una mayor recaudación de impuestos.
El discurso se divorció de la realidad y, al parecer, nos quedaremos esperando el recorte en los gastos de la “cosa pública”. No hay esfuerzo, no hay austeridad, solo el hambre que carcome y el deseo implacable por comer más.
“Cosas veredes, amigo Sancho”.

Randall Madriz
Abogado Tributario
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