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Privatización sería la siguiente opción si tras nuevo plan de modernización la empresa estatal no muestra mejoría
Ventas de Correos de Costa Rica está latente

• Autoridades de la institución lo descartan, pero muestran temor ante la apertura del sector tras la ratificación del Acuerdo de Asociación con Europa

• Empresas de servicios de envíos aseguran que no perciben a la institución como competencia

Carlos Jesús Mora
[email protected]

El nuevo proceso de modernización que emprenderá Correos de Costa Rica, sería la última oportunidad de la empresa estatal para demostrar la conveniencia de seguir operando en el país y no ser puesta en venta.
El endeudamiento por $420 mil, firmado la semana pasada, al que se someterá la compañía con el Banco Centroamericano de Integración Económica
(BCIE) para modernizar su servicio postal, genera cuestionamientos sobre sus alcances.
De igual manera,
la renuencia de la entidad a diversificar sus operaciones, y ofrecer por medio de sus 121 sucursales otra gama de servicios, como los que prestan compañías privadas en el país, dedicadas a la asistencia logística como couriers y encomiendas.
Además de debilidades en el servicio que presta -que ha acarreado que hasta instituciones del sector público prescindan de sus servicios- la empresa no tiene horarios flexibles para el público, ni propuestas innovadoras que se ajusten a los tiempos actuales.
“Esta institución ha demostrado no ser rentable ni competitiva, con los recursos que la empresa tiene podría ofrecer servicios de calidad y mejores que el resto de compañías en el mercado nacional, por lo tanto, es necesario inyectar mayores recursos y ver qué sucede con este proceso de modernización y si no hay una mejoría deben venderse las acciones del Estado, esto sin darle largas al asunto”, consideró José Manuel Echandi, diputado independiente.
Ante los cuestionamientos las autoridades de la institución salen en su defensa. “Correos de Costa Rica no se vende, eso es lo que muchos quisieran pero no va ser así, vamos a seguir ofreciendo el servicio que estamos obligados a darle a los costarricenses”, dijo Alvaro Coghi, presidente ejecutivo de Correos de Costa Rica.
Las finanzas de la empresa tampoco pasan por su mejor momento, de no ser por los presupuestos extraordinarios que se le aprueban la institución no podría hacer frente a sus obligaciones.
En 2006 Correos d
e Costa Rica experimentó un déficit de ¢546 millones, en 2007 fue de más de ¢200 millones.
De fracasar este nuevo proceso de modernización, serán los costarricenses quienes finalmente deban de pagar vía impuestos, el préstamo que solicitó Correos al BCIE.
“Es urgente una radiografía en esa institución y determinar primero que nada en cuáles áreas debe de dejar de competir y en cuáles otras incursionar, si las empresas de courrier y encomiendas entraron con tanto éxito al país fue porque Correos de Costa Rica no cumple con su función”, consideró Jorge Eduardo Sánchez, diputado de la Unidad Social Cristiana.
En ese mismo sentido coincidió Carlos Gutiérrez, diputado del Movimiento Libertario. “Es urgente que se intervenga esa institución, durante años se ha demostrado que va directo al despeñadero, que de darse haría más difícil después su venta, pues ¿Quién va querer comprar algo que no sirve?”, cuestionó Gutiérrez.
La débil participación de Correos de Costa Rica hace que firmas privadas que operan en el país, dedicadas al servicio de entregas directas y encomiendas, no consideren a la estatal como parte de su competencia.
“No percibimos a la empresa como parte de nuestra competencia, es una institución que está ausente en el mercado” dijo Iv
annia Morales, gerente de mercadeo de Jetbox.
Tampoco Aerocasillas percibe a Correos como una competencia directa.
“Correos de Costa Rica no es parte de nuestra competencia, está muy claro que ellos van dirigidos a un segmento de la población muy distinto al nuestro, a pesar de que ofrecen servicios similares”, consideró Jeffry Duchesneau, gerente general de
Aerocasillas, quién agregó que el mercado de logística en el país está experimentando un alto crecimiento y que “es un nicho que aún se puede explotar más”.
En 2003 Correos de Costa Rica movilizó 30,4 millones de documentos, en 2006 la cifra se redujo a 27
millones, situación que más allá de la falta de necesidad en el uso del correo físico, frente al electrónico, se dio por una amplia fuga de clientes hacia empresas que prestan el servicio postal de una forma más barata y eficiente. No se logró constatar la cifra de 2007.
“Queremos que la actividad postal se regule y que sea Correos quien preste este servicio, pues es la única entidad que gira ¢95 millones a la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos por sus servicios”, argumentó Coghi.
El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) fue una de las instituciones públicas que prescindió de los servicios de Correos de Costa Rica. En octubre de 2003 el ICE, en ese momento uno de sus principales clientes, decidió que la distribución de recibos la hiciera una empresa privada, la cual ofreció hacer el servicio por ¢40 cada recibo, frente a ¢75 que cobraba la nacional.
Correos de Costa Rica cuenta con 121 sucursales en todo el país y con poco más de mil empleados. Cada sucursal brinda servicio a un área de 422 km2 y a 36 mil personas aproximadamente.



  


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