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Miércoles, 16 de octubre de 2019



FORO DE LECTORES


Cooperativismo y su contribución a la Democracia Económica.

Luis Guillermo Coto Moya [email protected] | Sábado 09 marzo, 2019

Cooperativismo

Durante los últimos meses se ha generado discusión en torno al proyecto de Ley 21017 que pretende gravar el excedente de las cooperativas.

Aunque los intercambios se centran en la urgente necesidad de que las cooperativas “contribuyan” con el erario público, considero prudente con el ánimo de enriquecer la discusión de fondo, el dotar de algunos insumos que ayuden a comprender el importante rol de este movimiento socio empresarial en el desarrollo de nuestra sociedad.

Para tal efecto, es pertinente señalar algunos importantes pronunciamientos de organismos internacionales, los cuales dimensionan y orientan sobre la relación Estado y cooperativismo, así como el quehacer del cooperativismo en la sociedad.


  • La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO declara que las cooperativas se encuentran dentro de las 16 nuevas entradas añadidas a la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, según la decisión adoptada por el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. (Etiopía - 2016)
  • Por otro lado, la Organización de Naciones Unidas - ONU reconoce que “el modelo empresarial cooperativo es un factor principal en el desarrollo económico y social, promoviendo, tanto en el mundo desarrollado como en el mundo en desarrollo, la participación más plena posible de las personas y que, en particular, las cooperativas contribuyen a la erradicación de la pobreza. Alienta a todos los gobiernos a crear un entorno más favorable al desarrollo cooperativo a través de la promoción y la implementación de una mejor legislación”.

El Ex - Secretario General de las Naciones Unidas - Ban Ki-moon afirmó en alusión al cooperativismo: «Con su distintivo énfasis en los valores, las cooperativas han demostrado ser un modelo empresarial versátil y viable, que puede prosperar incluso en épocas difíciles. Su éxito ha contribuido a impedir que muchas familias y comunidades caigan en la pobreza».

  • En la Resolución 193, emitida por la Organización Internacional del Trabajo – OIT en su inciso cuarto dice: “Establece a los gobiernos que deben establecer una política y un marco jurídico favorables a las cooperativas y compatibles con su naturaleza y función, e inspirados en los valores y principios cooperativos”.

En el plano nacional la Constitución Política de la República de Costa Rica en su artículo 64 establece: “El Estado fomentará la creación de cooperativas, como medio para facilitar mejores condiciones de vida a los trabajadores”.

El cooperativismo como mecanismo de organización social ha estado presente por casi ocho décadas en la historia de Costa Rica, constituyendo uno de los mejores ejemplos de alianzas PÚBLICO – SOCIAL, donde el Estado a través de los gestores de la “cosa pública” permitió a los ciudadanos organizarse en cooperativas para resolver problemas de la sociedad.

A lo largo de la historia las cooperativas se insertaron en actividades económicas, no por una oportunidad lucrativa de mercado, sino para favorecer los intereses y la atención de necesidades de personas de diferentes comunidades, sectores y gremios de nuestro país.

Dentro de la filosofía del cooperativismo, el factor humano deja de ser un medio, para convertirse en la finalidad máxima por la que se constituyó la empresa. En otros modelos empresariales, el factor humano es un medio para obtener los fines económicos de la empresa.

Valores que inspiraron el interés general, la movilidad y la promoción social por encima del individualismo liberal, permitieron a la ciudadanía a través del cooperativismo, incorporarse en la solución de sus propios problemas en actividades tales como: servicios de energía eléctrica en zonas rurales, organización de la producción, agroindustria, y comercialización, inclusión financiera, servicios de transporte público, salud, vivienda, educación, entre otros.

Lo anterior ha permitido que una de cada cinco personas en Costa Rica forma parte de una cooperativa, una de cada tres personas forma parte de la actividad económica de las cooperativas, el 40 % de las personas de la Población Económicamente Activa -PEA está vinculado al cooperativismo, y se promueven miles de empleos directos e indirectos por la actividad económica de las cooperativas. Especial mención merece la importante cantidad de cooperativas escolares y estudiantiles existentes en Costa Rica como medio para fomentar la práctica de valores, inspirados en la solidaridad, la cooperación, ayuda mutua y la asociatividad.

La cooperativa es el resultado de la acumulación de las pequeñas economías, dado que en su esencia subyace la integración del pequeño ahorro o la pequeña producción, pero que al estar constituidos por muchas personas, representa una economía de aglomeración de alta retribución social.

En el cooperativismo las acciones en la gestión educativa se convierte en un principio fundamental para su sostenibilidad, estas han permitido la profesionalización y especialización de la actividad cooperativa, así como la mejora de las competencias de los cooperativistas.

El Índice de Progreso Social promovido por Harvard Business School, MIT y el INCAE, desarrolló un estudio con la intención de determinar eventuales vínculos sobre la contribución del cooperativismo en el Índice de Progreso Social de Costa Rica (Costa Rica, 2017). El resultado de este exhaustivo estudio determinó, importantes correlaciones en el bienestar de las personas, de aquellas comunidades donde el cooperativismo tiene una importante presencia.

En el III y IV Censo del Cooperativismo de Costa Rica, se demuestra la contribución social de las cooperativas en sus territorios de influencia, a través del mantenimiento de caminos, apoyo a obras sociales, becas estudiantiles, mantenimiento de reservas forestales, apoyo en actividades de recreación y deportes, entre otros, lo que representa acciones para el desarrollo de las comunidades.

Ahora bien, las cooperativas han tenido que ser sostenibles dentro de la dinámica y exigencias del mercado, por lo cual, han tenido que hacer uso de las mejores estrategias empresariales y con los mayores estándares de eficiencia, para seguir cumpliendo con el mandato que establece el acto cooperativo.

En síntesis, gravar con renta a las cooperativas afectaría la contribución al desarrollo económico local que brindan estas organizaciones; se deben estimular acciones para que las cooperativas fortalezcan sus acciones en la producción y reinversión social, como parte de su contribución a la democracia económica.

El cooperativismo es uno de los mejores instrumentos con que cuenta la democracia de Costa Rica para el fortaleciendo la Gobernabilidad Democrática.


Dr. Luis Guillermo Coto Moya

Confederación de Cooperativas del Caribe y Centroamérica










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