Contrataciones del nuevo Gobierno pasarían sin filtros
El problema del sector público es que muchos puestos son elegidos como de “confianza”, dijo Laura Centeno, consultora de Manpower. Esteban Monge/La República
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Poco tiempo dificulta procesos de selección

Contrataciones del nuevo Gobierno pasarían sin filtros

Evaluar cualidades como lo hace la empresa privada mejoraría gestión

Si se tratara de una empresa privada, los aspirantes a los cargos públicos que el nuevo presidente debe nombrar, deberían demostrar sus capacidades.
En atestados, la experiencia acorde al cargo, formación académica y referencias son determinantes.

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Mientras que, en lo que a cualidades se refiere, el liderazgo, facilidad de negociación, compromiso y ética serían algunas a buscar en el perfil de ese profesional, que atenderá a la ciudadanía.
Y por qué no, pedir pruebas psicométricas, o tener al día su hoja de delincuencia para erradicar la imagen de corrupción.
Además deben ser personas responsables.
Tener al día sus responsabilidades con Hacienda, el Seguro Social o con los bancos sería lo ideal.
Sin embargo, en la realidad, nada de esto sucederá.
En menos de un mes, los nuevos gobernantes nombrarán a 1.300 funcionarios.
Solo Casa Presidencial reclutará a 216 nuevas personas para iniciar labores en mayo.
En ese tiempo, se reduce la rigurosidad para emplear a gente que cumpla con todos los requisitos, y no habrá más opción que suavizar el proceso.
El problema del sector público es que muchos puestos son elegidos como de “confianza”.
Se trata de administradores, politólogos, secretarias, asesores, periodistas, abogados, médicos, agentes de seguridad y economistas, entre otros.
“De los puestos que hay disponibles para los cambios de Gobiernos, es posible que ya más del 50% fueron elegidos sin un procedimiento estandarizado, ni ciento por ciento objetivo con ternas de candidatos para cada posición”, dijo Laura Centeno, consultora de la empresa Manpower.
Bajo este escenario, es prácticamente imposible que los procesos de reclutamiento del Gobierno se asemejen a los de una empresa privada.
A manera de ejemplo, la oferta de currículos para trabajar en un eventual Gobierno del Partido Acción Ciudadana (PAC), fue tal que la agrupación decidió hacer un “banco de información”. En teoría, estos datos se usarán para un proceso de reclutamiento.
La promesa es noble, pero si se sometieran los puestos de trabajo disponibles a un proceso de reclutamiento, implicaría llenar 46 plazas por día.
Si para cada una se tomaran en cuenta tres aspirantes, tendrían que hacer 84 entrevistas diarias.
Lo anterior puede incidir en que baje la calidad de las personas a emplear y esto es común en procesos masivos.
La clave está en no tomar decisiones precipitadas y considerar de previo las competencias de los eventuales funcionarios, técnicas y no técnicas.
“Seleccionar a los líderes de instituciones gubernamentales definitivamente tiene un nivel de complejidad que sobrepasa al usual de cualquier empresa privada. Las competencias requeridas son muy particulares, como el nivel de compromiso, enfoque de servicio al país, moralidad e integridad”, dijo Damaris Sánchez, directora de Servicios de Consultoría en Recursos Humanos de PwC.
El talento que se necesita para llenar posiciones clave puede estar en las mismas instituciones y lo importante es definir mecanismos que les permitan tener la oportunidad de ser considerados.
Muchas instituciones han crecido desmedidamente en cuanto a cantidad de personal, y por eso es importante aprovechar las oportunidades de redimensionar el tamaño de la fuerza laboral, dándoles a la vez la oportunidad a los mejor calificados”, agregó Sánchez.
En el país, hay 250 mil empleados públicos, entre los que se incluyen los puestos de confianza.

María Siu Lanzas
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@La_Republica

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