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Quedan menos de seis meses al Gobierno para sacar parte de la agenda ofrecida
Contra el reloj cuatro concesiones de infraestructura
Programa dará a la empresa privada la operación de puertos, tren, aeropuerto y carretera

Si llegado el 8 de mayo próximo no se ha podido dar a la empresa privada la operación de cuatro obras públicas ofrecidas, la presente Administración saldría con una gran deuda.
Por esa razón se le asignó a Marco Vargas, nuevo jerarca de Obras Públicas y Transportes, la orden de apurar el paso a algunas de las obras de infraestructura que se ofrecieron gestionar mediante concesión de obra pública en la pasada campaña política.
No obstante el apuro, siempre quedarán algunas obras viales pendientes, como la ampliación de la ruta a Cartago, a Limón, y el anillo periférico norte.
La agenda de proyectos de infraestructura a la que se le tratará de dar el último impulso incluye la construcción de un nuevo muelle en Moín y la ampliación de las actuales estructuras portuarias, así como la edificación de una terminal de pasajeros en Liberia. Además la ampliación de la carretera que va a San Ramón y la instalación de un tren eléctrico moderno.
Tres de los cuatro proyectos fueron promesas de campaña, la excepción es el tren metropolitano de pasajeros cuyo deseo de darlo en concesión surgió después de iniciada esta Administración.
A falta de seis meses para que se le cumpla el actual mandato presidencial, las manecillas del reloj son el principal enemigo del Gobierno para cumplir los compromisos que asu
mió en su plan.
Para tratar de vencer al tiempo, Marco Vargas, recién nombrado ministro de Obras Públicas, asumió la conducción del Consejo Nacional de Concesiones con el propósito de dar vida a la agenda de concesiones con sus propias manos.
La principal misión de Vargas será completar el proceso de modernizaci
ón de los puertos de Limón y Moín. Ese plan se compone de dos etapas, la primera consiste en dar los muelles actuales a un grupo especializado para que invierta en ellos unos $80 millones en equipo y obras y los opere por 20 años.
La otra fase comprende la construcción de un megapuerto en Moín de $812 millones, que coloque al país en el mapa de referencia de los barcos que circulan por el Caribe para así competir con los monstruos que hay actualmente en el continente.
“La modernización de los puertos del Caribe es necesaria para mejorar la atención al cliente, con lo cual se contribuye a mejorar la competitividad del país y a reducir costos para los usuarios de los puertos y para los consumidores en general, ya que se contaría con instalaciones más eficientes”, comentó Manuel H. Rodríguez, presidente de la Unión de Cámaras.
Otra tarea que ocupará la atención de las autoridades en el cierre de su mandato para tratar de dejarla en marcha antes del 8 de mayo, será la ampliación de la carretera hacia San Ramón.
El último problema que enfrentó este contrato y que ocupa la atención del Gobierno fue la negativa de los bancos para financiar la construcción completamente, debido a las restricciones impuestas por la banda producto de la crisis.
En busca de una salida, la empresa planteó un nuevo plan de financiamiento desde hace mes y medio que comprende un aporte de $300 millones ofrecidos por un conjunto de bancos nacionales e internacionales, pero hasta la fecha las autoridades no han dado su visto bueno.
Se intentó conocer la estrategia que empleará Vargas pero aunque se solicitó una cita durante más de una semana con él o con Guillermo Matamoros, viceministro de Concesiones, ninguno nos atendió.


Danny Canales
[email protected]


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