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Sábado 28 Febrero, 2009

Continuamos avanzando en igualdad entre mujeres y hombres


Un editorial de este medio, publicado en enero, llamaba la atención acerca del retroceso de Costa Rica en el escalafón anual sobre igualdad entre hombres y mujeres, tomando como indicador el Indice de Disparidad de Género del Foro Económico Mundial.
Costa Rica en 2007 ocupó el lugar 28 y en 2008 el 32 de 130 países de todos los continentes, que abarcan el 92% de la población mundial. Efectivamente bajó cuatro puestos, no obstante esta disminución no significa ni deterioro ni estancamiento, dado que más bien la tasa de disparidad de nuestro país ha mejorado a lo largo del tiempo: 69,3% en 2006, 70,1% en 2007 y 71,1% en 2008. Esto evidencia un proceso de disminución paulatina y sostenida de las brechas entre mujeres y hombres. Ahora bien, ¿cómo se explica el descenso de Costa Rica de cuatro puestos? Por una principal razón: mejoras aceleradas y sustantivas de otros países en el cierre de brechas de género.
Como país hemos alcanzado un lugar destacado en igualdad y equidad entre mujeres y hombres en la región latinoamericana. Unicamente dos países nos superan: Argentina y Cuba. Todo parece indicar que cuando se alcanza un cierto nivel, se tornan más difíciles y lentos los avances. Pero es necesario mejorar. Costa Rica en 2008 redujo las disparidades en un 71,1%, mientras que Noruega, que ocupa el primer lugar, lo ha logrado en un 82,39%. ¿Por qué no aspirar a ocupar los primeros lugares en igualdad, junto a los países nórdicos? Para ello es fundamental avanzar en la igualdad de oportunidades económicas entre mujeres y hombres.

Este Índice mide la magnitud de la disparidad en cuatro áreas: participación y oportunidades económicas; educación; participación política y salud -supervivencia. El área más crítica, en el caso de Costa Rica, es la de oportunidades económicas, que mide disparidades en salarios y en el acceso a empleos altamente calificados. Las brechas de género en el mundo económico y laboral ponen en riesgo la competitividad de un país. Funcionan como obstáculos o barreras, que no permiten capitalizar todo el potencial de la mitad de su recurso humano, es decir, de las mujeres.

Por eso, en estos momentos de incorporación acelerada y sostenida de las mujeres en el mercado laboral, adquiere importancia estratégica la igualdad de oportunidades económicas, si queremos como país ganar en competitividad. Uno de los objetivos estratégicos de la Política de Igualdad y Equidad de Género: PIEG 2007 – 2017 busca mejorar la calidad del trabajo remunerado y la generación de ingresos de las mujeres. Esta es una política estatal y de largo plazo, que establece prioridades de acción a las instituciones, para el cierre de brechas de género en los próximos diez años. La igualdad de oportunidades económicas requiere esfuerzos conjuntos, sistemáticos y sostenidos del Estado y sus instituciones, es decir, de claras y verdaderas políticas. La generación de empleos de calidad para las mujeres, es indispensable para aumentar nuestra competitividad y rendimiento económico.


Jeannette Carrillo Madrigal
Presidenta ejecutiva
Instituto Nacional de las Mujeres