Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 1 Diciembre, 2016

Uno de los supuestos del sistema constitucional es que cada cual se compromete en hacer su tarea. El Ejecutivo en lo suyo, el juez controlando y el parlamento haciendo control político

Constitucionalismo

Siempre es oportuno recordar los temas básicos de nuestro sistema republicano. Uno de ellos es el tema del constitucionalismo, que no por compartido parece ser siempre entendido.
Lo cierto es que el constitucionalismo nos enseña el valor de cimentar algunas instituciones básicas en la norma constitucional y, asimismo, otorgarle a esta un régimen jurídico privilegiado.
De este modo, se protegen los derechos fundamentales (algunos autores insisten en que una Constitución sin declaración de derechos básicos no merece llamarse así) y se establece la división de poderes como condición sine qua non del sistema.
El punto está en que de esta manera se resguardan los derechos de los ciudadanos.
Cuando se establece mucha flexibilidad, cuando se relativizan los regímenes jurídicos de las distintas normas entre ellas la Constitución y cuando se abusa de la reforma constitucional (formal y a través de fallos judiciales) entonces se pierde, desdichadamente, el cimiento de todo.
La idea es que el gobierno pueda desarrollarse, pero con un gran respeto a los principios constitucionales. Cuando ello no se da, entonces aparecen las desviaciones, los abusos y todo pierde su sentido.
En algunos casos el legislador se deslegitima, sobre todo cuando actúa al margen de la Constitución o pretende ignorar sus contenidos básicos.
Algunas veces es una especie de alianza entre miembros de varios poderes y entonces aparecen los presupuestos inconstitucionales, los legisladores que se aprovechan de ello y los jueces constitucionales que se hacen la vista gorda.
Por supuesto que no se trata solo de dejar hacer, hay muchos intereses creados en hacer las cosas mal y dejarlo pasar. Algunos viven de los presupuestos abusivos y sacan provecho de ello, otros devuelven favores que motivaron su elección y algunos hacen imperar su ideología a pesar de que juraron cumplir la Constitución.
Uno de los supuestos del sistema constitucional es que cada cual se compromete en hacer su tarea. El Ejecutivo en lo suyo, el juez controlando y el parlamento haciendo control político. Cuando no se actúa así, el pueblo pierde (aunque crea que gana).
Si el Ejecutivo asume roles de autoritarismo e irrespeto al sistema, el Legislativo se hace el tonto y aprueba presupuestos inconstitucionales y, para colmo de males, el juez constitucional no anula lo que corresponde, entonces se atenta contra el constitucionalismo.
La idea de que cada uno en lo suyo se pierde y hay una ruptura del orden constitucional por parte de quienes actúan de esta manera.
¿Qué tiene que hacer el ciudadano que no se conforma con tal ruptura? Pues tiene que denunciar, actuar inteligentemente y analizar los hechos. No puede convertirse en conformista obsecuente y prohijar tal corrupto actuar.
¿Será posible que en las elecciones se pueda pedir cuentas, sancionar a los culpables y enderezar las cosas? Todo es posible, pero hay que elegir bien.