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Falta de recursos ha dejado inoperante a la entidad
Consejo de Producción deambula en estado agónico
Para cumplir sus compromisos e impuestos dará en pago una propiedad
Unica salida sería que la Contraloría resuelva que tres entidades deben girarle el dinero al Consejo

La supervivencia del Consejo Nacional de la Producción (CNP) depende de un milagro o voluntad política, pues se quedó sin recursos para hacerles frente a los compromisos de este año.
La crisis económica que enfrenta responde a que las fuentes de financiamiento que le fueron aprobadas para impulsar los programas encomendados, se reportaron sin fondos.
Ello porque ninguna de las tres instituciones que deben aportarle recursos al CNP obtuvo excedentes el año anterior y la ley las obliga a aportar un 20%, pero solo si registran superávit.
Las entidades que han mantenido a flote al CNP recientemente son el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA), el Servicio Fitosanitario (Sefito) del Estado y el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa).
No obstante, “los informes que me entregaron, dicen que no hubo superávit en ninguna de esas instituciones”, reconoció Gloria Abraham, ministra de Agricultura, ante una consulta realizada por LA REPUBLICA.
Así la jerarca rectifica las estimaciones que ella misma había emitido a inicios de esta administración, en las que garantizaba que este año le llegarían al menos ¢1.300 millones.
Por ahora los esfuerzos del Gobierno van dirigidos a afectar lo menos posible a los empleados, destacó.
Las cabezas del CNP esperan por el milagro que les permita mantener con vida a la entidad y apelando a la voluntad política recurrieron ante la Contraloría General de la República, pues mantienen duda de la metodología de cierre financiero empleado por las tres entidades que nutren al Consejo.
“Hay diferencias sustanciales en el cálculo del superávit. Se pueden incluir o se pueden dejar por fuera los compromisos adquiridos, pero no pagados. Ellos le reportan a la Ministra que tuvieron muchos compromisos, y nosotros decimos que lo que no se pagó no cuenta”, comentó Ricardo Zúñiga, gerente general del CNP.
A sabiendas de que el problema financiero apremia, el gerente destacó que espera que la Contraloría no se tome mucho tiempo para aclarar ese tema.
De momento y para ir saldando deudas a las autoridades del CNP no les quedó otro camino que ceder una franja de terreno de 2.600 metros cuadrados, para que se paguen obligaciones que hemos dejado pendientes, anunció Zúñiga.
Se trata de una parte de terreno que hoy ocupan las oficinas centrales del Consejo, y que fue valorada en ¢700 millones.
La situación actual del CNP es tan precaria, que ha arrastrado consigo a la Fábrica Nacional de Licores (Fanal), subsidiaria suya.
El monto que recibirán por la cesión del terreno indicado, será girado de inmediato a Hacienda para cancelar parcialmente los impuestos que se adeudan, por la operación de la Fábrica.
“Hay una suma importante de impuestos que debíamos haber pagado, que está pendiente. Hemos priorizado el pago a los empleados, que la cancelación de tributos”, explicó Zúñiga.
Ante el inminente cierre, los trabajadores del CNP están más que preocupados.
Mientras las partes de la administración “disputan detalles”, los empleados aseguran confiar en que habrá lo suficiente para pagarles al final de cada quincena.
“Esa situación que ahora quieren hacer parecer como novedosa, ya fue aclarada por la propia CGR el año pasado. Después de que en el IDA, Senasa y Sefito dijeron que no habían acumulado superávit en 2008, y aquí se les decía que sí, la Contraloría señaló que debían los dineros”, aclaró Olman Chinchilla, representante de los trabajadores.

Ernesto Villalobos
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