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Proyecto destina $819 mil millones a hacer frente al a crisis
Congreso aprueba plan de estímulo

Republicanos presentaron una férrea oposición a la iniciativa en la Cámara de Representantes

Washington
EFE

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer, en medio de agrias disputas partidistas, un plan de estímulo de $819 mil millones para hacer frente a la peor crisis económica en el país desde la Gran Depresión.
Por 244 votos a favor y 188 en contra, los legisladores aprobaron un plan que incluye recortes tributarios para las familias y pequeñas empresas e inversiones en infraestructura y programas sociales en los próximos dos años.
La votación definitiva ocurrió a las 23.15 GMT, momentos después de que se derrotara una alternativa presentada por la minoría republicana, que ha tachado el plan de estímulo de costoso e ineficaz para espolear la maltrecha economía.
También se rechazó otra propuesta republicana para modificar el texto del plan.
El Senado prevé comenzar a debatir su versión del plan la próxima semana.
El plan ante la cámara baja, de 647 páginas, tiene el objetivo de crear o preservar entre tres y cuatro millones de empleos, más inversiones en la infraestructura nacional y en proyectos energéticos, y ayudas para los desempleados y para los gobiernos locales y estatales.
En total, el proyecto de ley incluye poco más de $365.000 millones para la infraestructura nacional, $180.000 millones en ayudas para los desempleados y para otros programas sociales, y $275.000 millones en recortes tributarios que incluiría un crédito de $500 para cada trabajador.
El presidente Barack Obama, que esperaba un apoyo bipartidista al plan, insistió ayer en que en la economía atraviesa un momento “peligroso” y que “no hay tiempo que perder”.
El martes, siete días después de su investidura, Obama se desplazó al Capitolio para persuadir a sus detractores republicanos.
Pese a los intentos de Obama, los republicanos presentaron una alternativa con más recortes tributarios y que, a su juicio, costaría menos y duplicaría la creación de empleos.
Así, la votación de ayer reflejó la discordia entre ambos partidos sobre el alcance y contenido del plan.
Durante un agitado debate, la mayoría de los demócratas insistió en que el plan creará empleos y fomentará el crecimiento económico, mientras los republicanos replicaban que los gastos fiscales son excesivos y que los recortes de impuestos no son suficientes.


Rumbo a Canadá


Barack Obama, presidente de Estados Unidos, se desplazará a Canadá el próximo 19 de febrero, en su primer viaje como jefe de Estado de su país, anunció ayer la Casa Blanca.
Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca, explicó que “el presidente espera con anticipación conversar con el primer ministro Stephen Harper”, con quien ya dialogó la semana pasada tras su investidura y con quien había hablado durante el periodo de transición tras las elecciones de noviembre.
Ambos mandatarios, adelantó el portavoz, tratarán, entre otros asuntos, acerca de la crisis económica global y el impacto en sus respectivos países, así como sobre el comercio.
Canadá es el mayor socio comercial de Estados Unidos, con el que intercambia cerca de $1.500 millones diarios en bienes, según datos del Departamento de Comercio en Washington.
Ambos países, junto con México, integran el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), del que Obama indicó durante la campaña electoral que pretendía reformar aspectos laborales y medioambientales.
Obama habló con Harper el pasado día 23, y en esa ocasión el presidente estadounidense agradeció las felicitaciones del primer ministro por su investidura y abordó asuntos como la situación en Afganistán, el cambio climático y la crisis económica global.
El primer viaje como mandatario a Canadá es una tradición de los presidentes estadounidenses, como lo es que se reúnan con sus colegas mexicanos antes de tomar posesión del cargo.
Obama se reunió con el presidente mexicano, Felipe Calderón, el pasado 12 de enero en Washington para abordar, entre otros asuntos, la “mejora” del TLCAN.
El presidente estadounidense, indicó entonces Gibbs, propuso a Calderón un grupo de consulta para tratar los temas de la agenda bilateral, incluyendo el TLCAN, la energía y la infraestructura.

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