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Paulatinamente baja el temor a los gastos discrecionales y a solicitudes de financiamiento
Sentimiento de prosperidad dispara confianza de consumidores
No obstante podrían surgir amenazas que varíen la sensación de seguridad

Los costarricenses se sienten más confiados frente a sus gastos, e incluso existe un sentimiento de prosperidad para el futuro cercano.
La afirmación es reflejo de las actitudes medidas por la XXV Encuesta de Confianza del Consumidor, que desarrolló la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica y que mide la percepción de los nacionales frente a la economía. Un indicador que anticipa el comportamiento que tendría el gasto de las personas.
Estudio que supone una oportunidad para los comerciantes que mediante diversas estrategias pudieran aprovechar esa mayor anuencia del consumidor a realizar compras.
En los últimos 12 meses, la tendencia del comprador ha venido en franca mejoría. Actualmente es del 54%; y hace un año era del 38%; esto en una escala de cien puntos, de acuerdo con lo medido en la encuesta.
Esta esperanza en un futuro mejor se traduce en varias actitudes: menor miedo a aumentar el gasto en la compra de artículos suntuarios; menor ahorro como previsión frente a posibles adversidades e incluso la pérdida de temor al endeudamiento.
Todo este mensaje de presagio de bonanza es influido por dos temas principales definidos por el investigador: el desempleo, que ya no es un riesgo tan alto como lo fue hace un año y la estabilidad en los precios de bienes básicos, ya que al menos hoy no existe una crisis de alimentos o de valor de combustibles.
A lo anterior contribuyen el cambio de gobierno y sus promesas de mejoría, la esperanza de aumentar el nivel de ingresos y los augurios de crecimiento económico complementan el sentimiento de bienestar.
Al mismo tiempo, existen otras vulnerabilidades de origen externo, como el precio de las materias primas, que podrían afectar negativamente el cumplimiento del pronóstico de mejoría que vislumbra este índice de confianza del consumidor.
El análisis de la UCR es un indicador anticipado de lo que pudiera ser en unos seis meses la actitud de los compradores. No obstante, para que se concrete, sería necesario que las condiciones actuales (inflación, costo de vida, nivel de empleo) al menos se mantengan, explicó Johnny Madrigal, coordinador del estudio.
Hay otros factores económicos que impulsan el consumo. Por ejemplo, las tasas para viviendas que ofrece la banca estatal, bajaron cuatro puntos porcentuales respecto al año pasado; y las colocaciones aumentaron en casi un 8%.
Si bien la mejoría aún no permite una actividad comercial como la habida antes del inicio de la crisis, se ven venir mejores tiempos.
“La respuesta de los clientes a los estímulos de financiamiento ha sido muy buena; sobre todo en la oferta de crédito del 100% para vivienda que recientemente hemos lanzado. El interés se ha centrado mucho en este tema”, afirmó Mario Rivera, gerente del Banco de Costa Rica.
Uno de los cambios en la conducta —a manera de lección posterior a la crisis— es que ahora las personas son más conscientes y analíticas de las condiciones al solicitar un crédito, reconoció Milagro Hernández, coordinadora de colocación del Banco Popular. Pero, a pesar de ello, solo esta entidad registró unas 4 mil operaciones crediticias más en enero pasado, que las realizadas en el mismo periodo del año anterior.
Esta fotografía de esperanza, sería únicamente desdibujada si se presentara un nuevo recorte de empleos, o bien un alza en la pobreza, retos que deberá enfrentar la próxima administración.



Daniel Chacón
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