Carlos Denton

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Miércoles 3 Septiembre, 2008

“Confianza” de cuál consumidor

Carlos Denton

Recientemente han aparecido un par de estudios de la “confianza” del consumidor costarricense, bien elaborados ambos, y formulando algunas de las mismas preguntas que hace el “Conference Board” de Estados Unidos a los habitantes de ese país norteamericano. Lo que hay que cuestionar, en el contexto tropical centroamericano, es lo que significan los resultados para una economía nacional como la de Costa Rica.
En Estados Unidos, el consumo personal constituye el motor de la economía, no solo de ese país, sino también de varios más en el mundo globalizado. En Costa Rica, el consumo es importante para el sector comercial, lo que antes se llamaba la Avenida Central, que ahora incluye múltiples malls, pero no es el motor de la economía.
Al dueño de un hotel, una pequeña parte de lo que es uno de los tres sectores económicos principales —el del turismo— no le importa si el consumidor tico se siente suficientemente optimista para gastar dinero. El está atento al viajero estadounidense, y si ese va a venir a Costa Rica. Se pudiera decir que para el empresario turístico es más importante la confianza del consumidor estadounidense que la del habitante nacional.
Al gerente general de una de las grandes multinacionales que operan en el país, tampoco le preocupa si el costarricense confía en su futuro. Ellos forman parte de los empleadores principales del país y les importa si en el mercado donde venden hay demanda para lo que producen. Los mercados de Asia, de Norteamérica y quizás de Europa, constituyen lo que a ellos les interesa. Van a invertir más o menos aquí, no basados en la dinámica del mercado pequeñito nacional, sino según si creen que podrán exportar más a los países donde están sus clientes.
Los exportadores de banano, melón, café, chayote, piña, azúcar, leche, carne, y otros de los productos agrícolas nacionales, tampoco basan sus inversiones en lo que sienten los costarricenses. Más del 70% de lo que produce y vende Costa Rica en productos y servicios va destinado al exterior. ¡Qué dicha! Si no fuera así, el país sería más pobre aún, y habría mucho menos consumo.
Durante 32 años la CID/Gallup ha estado midiendo la confianza de los costarricenses y ha logrado establecer una correlación entre esta variable y solo una cosa de importancia. Cuando no sienten confianza los habitantes, buscan un cambio en los que les gobiernan. Cuanto menos confianza haya, más probable será que elijan otro partido, del que está en el poder, en la elección siguiente.
En 2008 el turismo ha crecido, la producción agrícola e industrial parece encontrarse estable, pero sí pareciera que las ventas de inmuebles en la playa han sufrido una merma. Estos son los datos claves para los empresarios, al tomar sus decisiones de inversión.
El hecho de que el consumidor tico haya perdido confianza es importante para algunos componentes del comercio al detalle de productos nacionales e importados. Pero no todos de estos tampoco. Para el 50% de los consumidores nacionales, que tienen poco ingreso discrecional, realmente no importa si tiene confianza o no. Este es un país pobre, y ellos son los menos afortunados en una nación que aún sufre de distorsiones y de incapacidad de consumo de muchos de sus habitantes.
En fin, los índices de consumo en un país pobre son interesantes, pero no contundentes.

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