David Gutierrez

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Martes 2 Junio, 2015

¿Concesionar el tren interurbano?


Hace ya una década nuestro país reactivó el llamado tren interurbano, con grandes expectativas sobre su crecimiento y uso. Desafortunadamente, luego de estos diez años tenemos un servicio paupérrimo, con pocos viajes, escasos y dañados vagones, provocando múltiples quejas de los usuarios.
Pero a pesar de estos problemas, lo cierto es que existen tanto la demanda como la necesidad, y los pasajeros abarrotan los gastados vagones, viajando incluso de pie en las escaleras de las puertas…
Entonces, si contamos con mercado, demanda y necesidad para este servicio que se brinda de mala manera, ¿de qué es esto indicador? Claramente, hay un problema de gestión y competencia.


El tráfico vehicular crece de forma rápida y abrumadora en nuestro país. Las ventas de autos nuevos en las distintas ferias casi llegan a los 10 mil por año y tampoco paran las importaciones de autos usados. Cada vez hay más autos, pero la construcción de nuevas carreteras brilla por su ausencia.
A mayor número de automóviles más accidentes y, desde luego, incremento de atascamientos viales. Como si fuera poco, ya los choferes desesperados se enfrascan en peleas que incluso han llegado a balazos y muertes. ¡Todo por las presas que se hacen!
Ante este panorama, el tren interurbano surge como una excelente opción de transporte público. Pero uno remozado, con suficientes vagones y de primera calidad, con frecuentes servicios al día y hasta altas horas de la noche. Ojalá que también sea amigable con el ambiente.
Además, el tren debe estar interconectado con parqueos seguros para que los usuarios puedan dejar sus automóviles y evitar más atascamiento vial. Igualmente, debe tener estaciones en las principales centrales de autobuses, ojalá de las interlíneas, para una eficiente e intermodal articulación de transporte público.
Al lado de la necesidad y mercado, hay otros dos factores que se han de considerar. Uno, que la cobertura del tren interurbano actual es bastante completa: de Belén a Cartago, incluyendo San José, Pavas y Heredia. Dos, que ya se cuenta con los derechos de vía, por lo que se podría aumentar la cobertura hasta Puntarenas y Caldera para efectos de turismo los fines de semana.
Sin embargo, pareciera que llevamos diez años perdidos en el tema del tren urbano y el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (INCOFER) debe tomar acciones prontas y eficientes, pero ¿cuenta con los recursos y la capacidad de gestión para hacerlo?
Desafortunadamente, hay un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa que pretende aumentar un 5% de impuestos a la gasolina para financiar al INCOFER.
Y lo más probable es que se repita la triste historia: el dinero se malgastará en más empleados, excesivos beneficios laborales y convenciones colectivas abusivas, sin mejoras en el servicio.
Ante la carencia real de conocimiento y recursos, ¿por qué no imitar a los países desarrollados y concesionar el tren urbano?
Las excelentes experiencias abundan.

David Gutiérrez Swanson
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