Enviar
Los carteles de licitación para las dos primeras etapas de puertos limonenses ya están terminados
Concesión portuaria navega a todo vapor

• Proyecto recibió viabilidad ambiental para construirse

Carlos J. Mora
[email protected]

El plan para modernizar y concesionar las nuevas instalaciones portuarias en Limón pareciera navegar en buen ambiente.
Esta semana se concluyeron los dos carteles de licitación de la segunda y tercera fases del proyecto con base en las sugerencias que dieron las 13 firmas interesadas en ganar la licitación de las obras.
De igual manera, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) aprobó el plan de viabilidad ambiental del proyecto.
De esta manera solo resta que quede definido el modelo tarifario de la concesión para que el cartel sea publicado, esta última fase le corresponde gestionarla a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).
Este avance en el proyecto se logra a nueve días de que venza el plazo que el Gobierno dio al sindicato de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) para aceptar la oferta de indemnización, de lo que pende la ejecución de la primera fase del proyecto, que es la modernización de las terminales actuales. Según ha advertido el Ejecutivo, en caso de ausencia de respuesta o que esta sea negativa, procederá con el desarrollo de las siguientes etapas.
Además de negarse a la modificación de su convención colectiva, el sindicato, que agrupa a 1.400 estibadores reclama férreamente un terreno de 600 metros al noreste de Moín para lo que se ha llamado un proyecto de expansión.
Estos 600 metros serían concesionados al nuevo operador.
Entre las sugerencias de las firmas interesadas en las nuevas obras resalta el aspecto de que se amplíe de cuatro a seis meses el tiempo para la presentación de ofertas.
Asimismo, las interesadas defienden que las nuevas terminales se destinen exclusivamente al trasiego de contenedores y que los puertos actuales a carga general.
En esta etapa del proceso se estima que las empresas concursantes deban invertir entre $10 millones y $12 millones en la elaboración de los diseños preliminares e investigación de suelos y mercados.
Hasta el momento 13 operadores portuarios de Estados Unidos, China, Francia, Taiwán, Colombia, Panamá y Chile han manifestado su interés en el proyecto.
La inversión que tendrá que hacer la firma ganadora se presupuestó preliminarmente en $800 millones y está dividida en tres etapas, la primera de modernización de las instalaciones actuales y las dos siguientes de expansión.
“Vamos caminando, vamos a todo vapor, lo dijimos muy claro, nada ni nadie nos va a detener en nuestro cometido de darle al país puertos de primera clase”, adujo Francisco Jiménez, presidente ejecutivo de Japdeva.
Actualmente los puertos del Atlántico reflejan un déficit de al menos 600 metros cuadrados para cumplir con la demanda de carga y descarga de mercadería.
Como consecuencia, los empresarios pierden entre $20 mil y $24 mil por día de espera cuando el barco no puede ser atendido en muelle.
Paralelamente, la competitividad nacional resulta baja.
Y es que mientras la norma internacional plantea que un buque debe esperar en promedio dos horas en bahía, y 18 en carga y descarga, estos tiempos son utópicos en el Caribe del país, pues llegan a esperar hasta dos días.
El desafío es que aunque se apruebe una solución inmediata, ya no habría tiempo para evitar un colapso pues la previsión es que esto suceda en 2013, de acuerdo con un estudio elaborado por la consultora holandesa Royal Haskoning como parte del proceso de concesión.
La modernización portuaria en el Atlántico busca a su vez la construcción de una zona más adecuada para la llegada de grandes cruceros ya que permitan un sitio más atractivo para los turistas.


Ver comentarios