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No se deje engañar


¿Cuánta información tenemos en Costa Rica sobre aspectos que nos ayuden a ser mejores consumidores? Veamos ejemplos de cómo carecemos de ciertos datos que podrían ser muy útiles para cuidar mejor la salud. Aunque, sin embargo, no tenemos suficiente información en las etiquetas de productos elaborados.
Sabemos la diferencia que existe entre unos y otros tipos de aceites o grasas vegetales y como estos afectan positiva o negativamente la salud. Sin embargo, en las etiquetas de innumerables productos solo dice: aceite vegetal. ¿Será de maíz, de girasol, de palma, de oliva, grasa vegetal…? ¿Cómo saberlo?
En países desarrollados se pide a los fabricantes de objetos de plástico en donde se almacenarán alimentos, especialmente si estos van a ser calentados luego en microondas, que no contengan un elemento llamado bisfenol A, por posibles daños a la salud. Aunque hay quienes alegan que la cantidad que ingerimos es mínima y que solo podría afectar a los bebés o mujeres embarazadas, otros afirman que el problema está en que se acumula con el tiempo. ¿Qué sabemos en Costa Rica sobre esto?
Se podría continuar con los ejemplos, pero quizás la mejor forma de que las cosas mejoren en este sentido, es que nos volvamos mejores consumidores, más exigentes. Del mismo modo como nos gusta que los productos se vean bien presentados, en envases con atractivos y prácticos diseños, debemos exigir información suficiente sobre el contenido, especialmente si nos lo vamos a comer.

Carmen Juncos
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