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Con Sumo

Crónicas de un caos
Vivimos un fenómeno tan lamentable en Costa Rica que hasta generó un tipo de programa radial, probablemente como única forma de contribuir, en alguna medida, a que las personas se ayuden unas a otras ya que los llamados a poner fin al asunto parecieran mirar hacia otro lado.
Entre 7.30 y 8 a.m., mientras escuchaba en radio IQ transmitir las noticias de LA REPUBLICA, que uno de sus periodistas leía, escuché también el programa en el cual los angustiados conductores de vehículos, desde diferentes lugares de la ciudad, advierten sobre el estado de las presas.
Sus voces, unas ya desesperadas, otras en tono resignado, algunas evidenciando el cansancio de repetir cada día esa pérdida de tiempo y de combustible, sugerían a quienes tuvieran que dirigirse al mismo sitio que ellos, intentarlo por rutas alternas en aras de escapar al atasco. El locutor agradecía sin cesar a los espontáneos cronistas de la caótica situación.
Todo el mundo coincidía, vivían la misma agobiante circunstancia que se repite por toda la ciudad en diversos puntos y especialmente a las horas pico: los temibles congestionamientos.
Estos acaban con la salud mental de mucha gente y son la causa de choques y a veces acaloradas discusiones como la que presencié la semana pasada entre dos personas que más que pelear por los daños sufridos por sus vehículos parecían competir en un campeonato de “a quien le da más rápido un infarto o un derrame cerebral”.
¿Seguirá creciendo el caos, el desperdicio de tiempo, de combustible… y la violencia?
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