Con el viento en la cara
La artista Ileana Cubero junto a sus obras.
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Pedaleando en su bicicleta lograba recuperar el equilibrio de cuerpo y espíritu y encontraba una sensación de libertad que le permitía seguir adelante.

Desde niña encontró en la bicicleta una tabla de salvación que le permitía superar duras pruebas que le traía la vida.

El aire fresco golpeando en su cara, en su cuerpo, le ayudaba  a recuperar la paz y alegría perdidas por algún grave acontecimiento como por ejemplo, la muerte prematura de su padre.

Pedaleando en su bicicleta lograba recuperar el equilibrio de cuerpo y espíritu y encontraba una sensación de libertad que le permitía seguir adelante.

Con el paso de los años, ya inmersa en el mundo del arte, en sus pinturas la bicicleta comenzó a estar siempre como representación de la búsqueda de superación del ser humano, del deseo permanente de avanzar a lo largo de la historia, a pesar de las adversidades.

Ileana Cubero Aguilar siente desde muy niña la pasión por el arte y se expresa por medio de la pintura. Sus paisajes abstractos están llenos de color. Se caracterizan por la aplicación de técnicas innovadas en su estilo propio, utilizando acrílico, óleo  y técnicas mixtas  con espátula principalmente.

“La presencia de la bicicleta antigua es como una representación del progreso, del desarrollo, de la fuerza y el poder interno de las personas, de las sociedades, que les permite superar las adversidades de la vida”, dice Ileana Cubero. 

Y por eso, desde hace mucho tiempo, en medio de lo abstracto de sus pinturas, destaca siempre una bicicleta antigua como símbolo de una humanidad en continuo movimiento hacia adelante.

Al ser de vocación educadora, funda el Instituto Nacional de Las Artes, en el año 2005, con talleres de pintura para niños, niñas y personas de la tercera edad, en Desamparados y Curridabat.

Ha expuesto sus obras representando a Costa Rica en Perú, Argentina, México, Panamá, Nicaragua, Estados Unidos, Canadá, París, España y Suiza.

En 2014 obtuvo el primer lugar del Premio Rafa Fernández, en el  I Salón Anual de la Asociación Costarricense de Artistas Visuales y en 2015 el premio Mauro Fernández,  primer lugar regional al mejor docente del año.

Durante este mes de octubre, usted puede encontrarse con las pinturas de esta artista y disfrutarlas plenamente, en la Sala de Exposiciones del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), de lunes a viernes.

Este proyecto del INA, que cada mes recibe y expone a un artista, permite a muchos de ellos exponer sus obras que son apreciadas no solo por los estudiantes y personal de esa institución, sino por cualquier persona que desee hacerlo, con entrada gratuita.

Ileana Cubero ha encontrado su felicidad pintando, pero como educadora de las Artes Plásticas desea que sus estudiantes “puedan experimentar a través de sus habilidades y destrezas la pasión  por el arte,  y que eso sea un canal para alejarse de las drogas, y otros vicios que podrían destruir sus vidas”.

“Nuestro cerebro plástico necesita el arte. Ya en los primeros años -y de forma natural- el niño juega, canta, baila, dibuja; todas estas actividades son imprescindibles para su correcto desarrollo sensorial, motor, cognitivo, emocional y en definitiva cerebral,  que le van a permitir aprender a aprender”, explica Jesús C. Guillén, Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Barcelona.

“La práctica de cualquiera de las manifestaciones artísticas lleva asociada un componente emocional que nos motiva y nos permite contemplar el mundo que nos rodea desde una perspectiva diferente, más estética, más profunda” concluye el científico.

Bienvenido el arte a los procesos educativos.


Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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Fuentes: https://escuelaconcerebro.wordpress.com • Fotos: Gerson Vargas/La república

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