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Con el 22 a la mano
Tras una agónica clasificación, el “Team” renació como sólido finalista de la mano de Odir Jacques

El sábado 24 de marzo, Alajuelense derrotó tres goles por dos al Herediano en el propio Eladio Rosabal Cordero, por la fecha 16 del torneo de Verano.
La debacle deparó como consecuencia la destitución del entonces técnico florense Jafeth Soto, tras la consideración de la directiva de que el equipo no marchaba bien y que la meta del pase a la próxima ronda se complicaba.
Sin perder tiempo, al día siguiente se nombró a un histórico de la casa, el brasileño Odir Jacques para asumir el banquillo de los rojiamarillos en un momento que la situación se veía complicada y se asumía la llegada del carioca para tratar de “apagar el incendio”
“Si acepté es porque estoy seguro de que tengo un plantel muy competitivo, es el mejor que hay en Centroamérica, pero infelizmente los resultados no se están dando”, dijo Jacques en la conferencia de prensa de su presentación como timonel.
En aquella ocasión se desconfió de lo dicho, no solo porque prometía el título, sino porque llevaba más de diez años sin dirigir, por lo que no era garantía, además el momento futbolista de su escuadra no era el mejor.
“Estoy regresando a mi casa, he sido el entrenador con más títulos en Herediano tengo tiempo de no dirigir pero estoy actualizado, siempre veo los partidos y cuando puedo voy a los estadios”, respondió Odir a sus críticos en aquella ocasión.
Con Jacques, Herediano tomó otra cara, pero la clasificación aún se veía complicada, más el “Team” derribó duras pruebas y clasificó en la última jornada derrotando tres por uno al Saprissa en su propio reducto.
Los florenses entraron a la segunda ronda amarrando la cuarta y última plaza con 34 puntos. Su rival en las semifinales sería Pérez Zeledón y una vez más las apuestas se volvieron en su contra, más aún después de empatar a uno como locales en el primer juego y tener la ventaja deportiva en contra.
Tras el domingo anterior, una vez más derrumbó pronósticos y se metió a una final que a diferencia del año anterior, no se le veía como protagonista.
“Odir con base en lo que lo conozco, sé que le ha dado mayor libertad al jugador para que desarrolle sus habilidades, él le da mucha confianza al grupo y le demuestra que cree en el equipo, ha arriesgado por conseguir sus triunfos que es característico en él”, indica Austin Berry, exflorense y actual gerente comercial de la empresa Action Coach.
Una vez más la mesa parece servida para el ansiado título 22 —tras 19 años de espera—, aunque en esta ocasión se le encuentra similitud a lo vivido en 1978, cuando vivió una sufrida primera fase y Jacques llegó como emergente y le llevó una copa a una afición que en aquel entonces la buscó por 17 años.

Sergio Alvarado
Para La República

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