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Ultimo intento para lograr la aprobación mediante una serie de reformas aisladas
Con cuentagotas plan fiscal
Discusión arrancaría el próximo año y pretende incluirse dentro de la campaña electoral
El gobierno de Laura Chinchilla no se da por vencido y espera aprobar un nuevo paquete de impuestos antes de que termine su cuatrienio.
Sobre la mesa se analizan dos opciones, presentar con cuentagotas varias reformas por separado, o bien, enviar una sola gran propuesta al Congreso.
La primera alternativa pretende desmenuzar el fallido plan fiscal, con la intención de aprobar poco a poco aquellos temas donde casi no hubo oposición y que por ende obtendrían el aval de los diputados con mayor facilidad.
Aunque también se analiza consensuar otros aspectos donde existió resistencia.
Sustituir el impuesto de ventas por el IVA, con lo cual no solo se tasaría a los bienes, sino también a los servicios, es uno de los temas que más le interesa aprobar a Edgar Ayales, ministro de Hacienda.
Asimismo, entre las reformas primordiales a impulsar, valora varias modificaciones al impuesto de renta. Aunque no descarta ninguna de las aristas que se incluyeron en ese proyecto.
Recientemente el oficialismo envió al Congreso un proyecto de ley para exonerar del impuesto de renta a un porcentaje importante de los pensionados del Magisterio Nacional y que establece una tasa de interés a las remesas al exterior.
Esos dos temas venían contemplados en el plan fiscal que promovió el Poder Ejecutivo y que no habían despertado muchos opositores.
“La reforma del Magisterio busca equipararlos con las condiciones que ya tiene el resto del sector público. En un futuro cercano estaríamos presentando pequeños proyectos de ley, con reformas importantes que hacen falta y que tenían mayoría en el plan fiscal que la Sala Constitucional se trajo abajo”, dijo Carlos Ricardo Benavides, ministro de la Presidencia.
Entre tanto, la segunda opción presenta una propuesta integral de “consolidación fiscal”, que incluya tanto nuevos ingresos, como los gastos y opciones para financiar el presupuesto.
De primera entrada, la intención es llevar el tema a la Asamblea Legislativa el próximo año para que las reformas se aprueben antes de que Chinchilla entregue el poder en mayo de 2014.
Cuál de las dos opciones se utilizará, eso dependerá de la coyuntura en el seno del Congreso y la factibilidad que tengan ambas alternativas, aunque el Gobierno pretende que la reforma fiscal sea un tema de campaña electoral.
“Una reforma fiscal ya no va a beneficiar a esta administración, pero el país no se puede dar el lujo de mantener una situación deficitaria. Los candidatos deben comprometerse y decir abiertamente si están a favor o en contra de una reforma. Vamos a aprovechar que la Presidenta quiere echarse el último pulso en este sentido”, explicó Ayales.
Si bien la propuesta final aún no está concluida, desde hace semanas funcionarios del Ministerio de Hacienda se reúnen con diferentes sectores productivos, así como sindicales y políticos, en aras de consensuar un nuevo texto.
Tras más de un año de discusión y tras haber sido aprobado en primer debate, el paquete de impuestos impulsado por la presidenta, la Sala Constitucional devolvió el texto a comisión.
El 10 de abril pasado los magistrados llegaron a la conclusión de que la iniciativa se aprobó mediante un mecanismo incorrecto.
Natasha Cambronero
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