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Con Sumo
Sana envidia

Carmen Juncos
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Al leer el viernes pasado sobre un nuevo impulso que da España a su Ley de Cine, ampliando y desarrollando algunos de sus aspectos para favorecer aún más la producción y coproducción de cine en ese país, pensamos en el nuestro y en las posibilidades que tendría si se lograra aprobar una ley semejante para el sector.

Además de permitir que nosotros y el resto del mundo podamos consumir regularmente cine costarricense, una Ley de cine abriría un amplio panorama para la industria audiovisual en el país.

Las características geográficas, el talento de realizadores y técnicos, entre otras ventajas de Costa Rica, podrían potenciarse con una ley de incentivos a la creación nacional y a la inversión extranjera en rodajes y coproducciones.

Cinealianza, Fundacine, el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica y en general los interesados y protagonistas de esfuerzos gigantescos para hacer películas en este país, trabajan desde hace años en un proyecto de ley para ese fin.

La iniciativa, de aprobarse, desarrollaría tantos aspectos de la producción y la economía nacional, además de permitir el uso de las nuevas tecnologías para la formación de un patrimonio cinematográfico, que debería unir no solo a ministerios como el de Cultura sino al de Hacienda, a distribuidores y exhibidores, productores y otros muchos sectores que participan al desarrollarse una industria del audiovisual.

Esto crearía un espacio para la diversidad cultural, para el desarrollo del capital humano y en general para los beneficios de la interacción de la cultura con la educación, la ciencia y la tecnología, para la creatividad.

Ojalá los esfuerzos realizados concluyeran con la aprobación de una ley de cine para Costa Rica en este 2009 a punto de iniciarse.
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