Arturo Jofré

Arturo Jofré

Enviar
Viernes 16 Mayo, 2014

El caso de Bangladesh da una idea de los “paraísos de mano de obra barata”. Cinco mil fábricas donde millones de personas trabajan con pésimos salarios y precaria protección laboral


Competencia desleal

El sector industrial es uno de los más afectados con la verdadera jungla competitiva en el campo internacional. Uno de los factores más sensibles en los costos de productos o servicios es el salario y la mochila de cargas que se cuelgan sobre él.
Una industria en Dinamarca o Suiza tiene una remuneración neta que es 25 veces superior a si se ubica en Filipinas. La alta productividad, la robótica y la tecnología en general, han podido blindar a ciertos sectores industriales, pero no es fácil.
El caso de Bangladesh da una idea de los “paraísos de mano de obra barata”. Más de 5 mil fábricas rodean a la capital, donde millones de personas trabajan con pésimos salarios y una precaria protección laboral.
Son maquilas que se multiplican para fabricar ropa para proveer a grandes marcas internacionales, especialmente estadounidenses y europeas.
Hace un par de años se quemaron varios pisos de una fábrica en que murieron 112 trabajadores carbonizados. Las condiciones de seguridad eran casi nulas. Hace un año en este mismo país colapsó un edificio y enterró a 1.130 trabajadores, dejando además miles de mutilados.
Las condiciones de alto peligro habían sido detectadas con anterioridad, pero se obligó a los operarios a seguir en él.
¿Cuál es el salario mínimo de estos trabajadores? ¢12 mil mensuales. Las protestas de los trabajadores no tuvieron éxito, ya que se perdía “competitividad” y para demostrarlo se cerraron 200 fábricas.
Este es un ejemplo de cómo opera la maquila a nivel internacional. Con una estructura así, estos países seguirán siendo pobres y continuarán luchando por sobrevivir, sin esperanza de desarrollo.
Lo anterior muestra una vez más la relevancia de que Costa Rica atraiga inversión extranjera directa para empleo calificado, como es el caso de las empresas internacionales que crean trabajo de calidad y bien remunerado. Necesitamos enfatizar más en la educación de calidad, en la infraestructura de carreteras y puertos, en exigir eficiencia a los agentes que proveen insumos para el sector empresarial, a fin de reducir costos. Como lo planteaba en una columna anterior, Costa Rica debe fortalecer la atracción de inversión extrajera directa, pero al mismo tiempo debe generar una política nacional agresiva para tener mayor presencia en el mercado internacional, más allá de las exportaciones.
Instituciones como la Caja, Recope, Japdeva… no tienen idea lo que significa para las empresas, trabajadores y para la sociedad entera el sostener una deficiente gestión, en que los usuarios son lo menos importante.
Esperemos que el Gobierno le entre con fuerza a este problema, no es justo que algunos estén generando recursos y otros los despilfarren. Así no se avanza.
La competencia internacional es un juego muy rudo y cada empresa que cierra operaciones o se va del país, cualquiera sea su tamaño, incrementa el desempleo o ese 40% de trabajadores informales.

Arturo Jofré
[email protected]