Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 9 Agosto, 2011


TROTANDO MUNDOS
Como lo Vemos


Entre lo que hicimos en el par de días de fuga de principios de agosto que les habíamos comentado (al final fueron cinco) fue presenciar el Campeonato Mundial de Fútbol Femenino. Que partidazos. Es indudable que aquellos jugadores de nuestras modestas Selecciones masculinas que se hayan dignado ver a las muchachas, habrán sacado mucho provecho.
Ejemplos de como tirar penales y anotarlos; como hacer tiros de esquina que lleguen hasta el centro del área chica sin que los propios delanteros observen a las defensas sacar la bola de la zona sin angustia; como tirar tiros libres y meter golazos de cabeza; y como manejar la bola en el área sin desesperarse, sin que queme como una brasa.
Cualquiera de las selecciones femeninas de los cuatro primeros lugares le haría la vida difícil a las nuestras masculinas, pues tienen noción muy clara de lo que es jugar fútbol moderno, algo que todavía no se le ve a nuestros equipos.
Otro aspecto importante fue el cómo se parten el alma esas muchachas, desplegando, especialmente las europeas, pero también norteamericanas y brasileñas, una condición física maravillosa. Eso es producto de un trabajo físico intenso y sacrificado, sin carreritas y pataditas para obviar la aburrida etapa de preparación. Lo que hacían las Hermanas Poll en las madrugadas que las convirtió en nadadoras de clase mundial.
En este entorno nos apenó enterarnos de que nuestra estrella femenina está considerando dejar Francia para regresar a Costa Rica porque le hacen falta la familia y, suponemos, el rice and beans. La gloria, que ella misma se ha forjado, que se quede para otras. Ya ella hizo lo suficiente, a lo tan tico. Lo dice el lugar común: lo fácil es llegar, lo jodido, mantenerse arriba.
Otro ejemplo digno de admiración, que da al traste con la excusa frecuentemente esgrimida aquí de ser un país pequeñito que no tiene tantos jugadores, fue el del los uruguayos en la Copa América. Sin tenerse lástima, ese pequeño país ha llegado una vez más a lo más alto del fútbol mundial.
Fue un rocambolesco episodio deportivo que ha reseñado la prensa el que brindó la familia Campbell cuando optó por incumplir su palabra inicial dada al Arsenal de Inglaterra, mostrando una faceta que se hace más presente cada vez más en este país. La palabra, lo único por lo que verdaderamente vale un hombre, ya no tiene valor. Mal ejemplo para el joven jugador que crece viendo el incumplimiento de su palabra como algo natural. Desde un principio intuimos que la desesperación por agarrar algo se había posesionado de el y de su familia. Lamentablemente, por su notoriedad estas situaciones ponen en entredicho la seriedad de todos los costarricenses. Es un mal endémico dentro del fútbol tico que gradualmente se ha venido extendiendo a otras actividades. Tanto mejor habría sido esperar a que el joven concluyera sus presentaciones en los torneos mundiales y luego, con calma, hacerse asesorar de un buen abogado que los condujera con paso firme pero serio a través del proceso.
Finalmente, siempre dentro de la pasión futbolística, se nos dio la oportunidad de presenciar el juego Barcelona-Chivas en Miami. ¡Que estadio! ¡Que cancha! ¡Que lindo fútbol de ambos lados! ¡Que ejemplo de coraje el de los mejicanos y que golazos! Una vez más se impuso el pundonor al brillo de las estrellas. Que bien Chivas. Que mal Barcelona. Y sobretodo, que mal el manejo del torneo por los organizadores, que se esperaron a vender los boletos para anunciar que los jugadores de la Copa América, ergo Messi, no participarían en el torneo.
Como que esto se está volviendo procedimiento estandar.

Humberto Pacheco
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