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Llegar a un nuevo acuerdo con OAS es una de las opciones que podrían contemplarse en las reuniones para conciliación que se inician entre la empresa brasileña y el Gobierno costarricense


Cómo hacer la vía a San Ramón

Para que se pueda concretar, en algún momento, una nueva carretera a San Ramón, luego del fallido intento de hacerlo con la empresa brasileña OAS, es indispensable cerrar ese capítulo.
La primera reunión para intentar una conciliación entre dicha empresa y el Gobierno costarricense parece que al fin se llevará a cabo, luego de casi cinco meses desde que se anunciara la cancelación del contrato.
Esto se dio porque la Presidenta aceptó las fuertes quejas del llamado Foro de Occidente, integrado por muchos de los que deberían luego transitar por la vía pagando un peaje que consideraron demasiado alto.
Al aceptar esto, tácitamente la mandataria dio por razonables los argumentos del Foro mencionado.
No obstante, ahora las conversaciones se inician con un equipo negociador por parte del Gobierno, que no podrá comprometerse en el momento, aun si llegaran a un acuerdo, porque deberían llevarlo primero a consideración del Consejo Nacional de Concesiones.
Esta situación pesa en contra de la necesidad de llegar al éxito de las conversaciones por una pura cuestión de tiempo.
Por otra parte, son las mismas autoridades que antes firmaron el contrato con OAS las que ahora deberán negociar aceptando, de algún modo, que las condiciones no eran tan buenas para Costa Rica.
A pesar de todo esto, hay varias posibilidades que pueden considerarse.
Una de ellas, sería que se finalice el contrato con OAS pagando a esa empresa cerca de $46 millones que cobra para resarcirse de lo que afirma haber invertido hasta el momento en el proyecto.
Si esa fuera la opción que se acepta, Costa Rica podría quedarse al menos con los estudios técnicos hechos por la firma brasileña para después encontrar el camino más viable y rápido para abordar nuevamente la construcción de la nueva ruta.
Si por el contrario, el Gobierno decide no pagar la suma que reclama OAS —lo cual llevaría al país a dirimir el problema en un arbitraje internacional— no solo se le daría largas a todo sino que eso podría salir mucho más caro a los costarricenses.
Sin embargo, existe una tercera opción. Esta consiste en llegar a un nuevo acuerdo con la empresa brasileña para que siempre sea esta quien construya la carretera pero en condiciones aceptables para ambas partes.
No obstante, esta última alternativa, probablemente se extendería hasta el ingreso de un nuevo Gobierno al país, lo cual facilitaría quizás los acuerdos por haber ya concluido el tiempo de campaña electoral, a punto de iniciarse, durante el cual, como se sabe, factores políticos suelen entrar a jugar un papel en asuntos que deberían ser resueltos tomando en cuenta únicamente lo que resulte mejor para Costa Rica.

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