Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 2 Julio, 2013

La respuesta en tribunales de Doña Laura está más que justificada


¿Cómo dice que dijo?


“Aunque seas tan casto como el hielo y tan puro como la nieve, no escaparás a la calumnia.” Hamlet, William Shakespeare.
La señora Presidente haciendo uso de su legítimo derecho de defensa del honor, demandó a Alberto Rodríguez Baldí producto de una publicación que hizo este en Facebook y que textualmente dice:
“UNA PRESIDENTE MILLONARIA
Estoy de visita en la Península de Nicoya, y en estas paradisíacas playas pregunto por una finca hermosa. Me responde el lugareño que la adquirió nuestra presidente en dos millones y medio de dólares.
Conversando con unos empresarios sobre la adquisición millonaria de la presidente, me dicen que la cosa no termina ahí, sino que es dueña de generación eólica —esa que se hace con el viento—, así que tenemos a una presidente que terminando su mandato se nos ha convertido en toda una empresaria.”
Estas afirmaciones, así se valga de terceros para hacerlas, no son peccata minuta. Todo lo contrario. Constituyen graves acusaciones que el colega, conocedor como estoy seguro del derecho, debió encauzar al Ministerio Público o a la Procuraduría de la Ética, no a su muro de Facebook.
La respuesta en tribunales de Doña Laura está más que justificada y quienes recurren al subterfugio de la libertad de expresión, o peor aún chochean sobre mordazas, no entienden el agravio de la calumnia.
Sin embargo, qué flaco favor se hace la administración Chinchilla al equivocar de nuevo el mensaje y tratar de amedrentar la voz crítica de la disidencia permitiendo que sus abogados y voceros lancen amenazas propias sin sentido:
• “Abogados vigilan comentarios en redes sociales sobre Presidenta las 24 horas”
• “No tenemos una impresora de querellas (...) pero la puerta está abierta”
• “Ojalá los costarricenses vean la intención que hay detrás de esto y se preocupen de darle seguimiento a las personas que están tratando de manipular la opinión del país.”
Por favor.
El querellado se envalentonó ante el aviso de demanda y aventuró dos suposiciones más:
• “Laura Chinchilla lo demanda para distraer discusión de OAS”
• “Solo las viejas de patio presentan querellas”
¿Cómo dice que dijo?
Todo lo anterior obliga a la pregunta: ¿En qué realidad nos tienen viviendo? Por favor paren ya que me quiero bajar.
Además porque se equivocan Chinchilla Miranda y Rodríguez Baldí en el tanto contravienen la sentencia del Tribunal de Apelación, Número 10-000038-0361-PE del 26 de enero, 2012 que concluye: (1) El innegable derecho que tienen los ciudadanos para denunciar. (2) El deber de hacerlo ante el órgano competente. (3) Que la queja tenga fundamento, así la prueba no esté en su dominio.
Esto, en virtud del artículo 9 de la Constitución Política que legitima el derecho ciudadano de participar en la gestión pública “ejerciendo un control directo sobre la función pública, denunciando los actos que consideren contrarios a la ley y que vulneren el derecho a un servicio público de calidad.”
Ya en estas páginas he mencionado la dificultad que tienen los usuarios de redes sociales para distinguir entre estas y una mesa de tragos que se hace pública por extensión. Esto incluye a ministros y embajadores, de aquí a la China, que deberían recordar que se predica con el ejemplo y se es preso de las palabras. En lo que corresponde, yo hago el esfuerzo también.
 

Pedro Oller