Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 25 Agosto, 2017

Sinceramente

¡Como un buen padre de familia!

No se gasta lo que no se tiene. En el ámbito personal así como en el ámbito empresarial y gubernamental esta debería ser una máxima. No se gasta lo que no se tiene. No se derrocha jamás cuando los recursos son limitados, cuando tenemos personas en necesidad y pobreza. No se gasta lo que no se tiene jamás.

No se toman préstamos de las tarjetas de crédito o de bancos, financieras o prestamistas que no se van a poder pagar. Tomar préstamos para producir más es muy conveniente, sobre todo cuando esa nueva producción ayudará al país a pagar sus obligaciones. Tomar préstamos para desperdiciar esa plata no tiene el menor sentido. Tomar préstamos a sabiendas que no se podrán pagar es un crimen contra los costarricenses, aun aquellos que no han nacido.

No tiene sentido tener más trabajadores que los estrictamente necesarios. El estado es un mecanismo redistribuidor del ingreso y su función no es ni ha sido la de empleador. Que las planillas y las cargas sociales consuman la mayor parte de todos los recursos y que la inversión y desarrollo de programas sean mínimos porque el máximo es salarios, pluses, anualidades, dietas, pensiones de lujo, participación sobre las utilidades de banco… es simplemente un gran contrasentido. El mayor gasto en el presupuesto de los poderes del estado debería ser el cumplimiento de sus programas no la remuneración de los trabajadores contratados para siempre. Un 70% del gasto en remuneraciones de los poderes del estado deriva del pago de planillas en el MEP y el Poder Judicial.

Carece de la más elemental lógica haber mantenido el MOPT, crear el Conavi y seguir sin construir la infraestructura que el país requiere. ¿Para qué tanta institución si la infraestructura necesaria no se construye? ¿Qué sentido tiene tener grandes cantidades de funcionarios, fuertes pagos de intereses sobre préstamos aprobados que no se usan y no construir nada de nada?

¿Para qué estímulos pagados por un mejor desempeño si las personas que tienen el mejor desempeño lo reciben, pero el resto de los funcionarios también? ¡Ese no es un estímulo. Ese es un desestimulo a quienes han hecho más que los demás!

No se construyen las viviendas populares que el país requiere. Las personas viven en tugurios y sin embargo no se construyen las viviendas que Costa Rica demanda. ¿Se han preguntado cuántas instituciones incluyendo al Banhvi existen para lograr el cometido que no se alcanza? ¿Cuánto se invierte en vivienda y cuánto se gasta en esas instituciones?

Está claro para mí que viajar es importante para ejercer las funciones que los ministros y el Jefe de Estado están obligados a desempeñar. ¿Sin perjuicio de ello dónde ha quedado la moderación?

El estilo de gasto de las autoridades debe ser como la de un buen padre de familia. ¿Cuántos padres de familia hacen sus giras en helicóptero? ¿Cuántos padres de familia tienen una flota de “Range Rovers” para transportarse junto con su dispositivo de seguridad? ¿Cuántos padres de familia ofrecen recepciones si sus hijos no pagan las escuelas o no alcanza para atender su alimentación y su vivienda?
¡Como un buen padre de familia! ¡Esa es la actitud que esperamos los costarricenses de nuestros líderes!

¡No se gasta lo que no se tiene! ¡No se toma prestado para gastar en lo que se hace humo! ¡Jamás se hace ostentación de buen vivir cuando hay pobreza! ¡Nunca se abofetea la pobreza con un tren de vida y representación fuera de las posibilidades del país!

El problema fiscal y su manejo nos están llevando a la ruina. Ya pasó el tiempo de un “paquetazo de impuestos! ¡Ahora viene el momento de un cambio en la arquitectura del estado, de su gasto, de los objetivos perseguidos!

El presupuesto tiene rigidez para hacer ajustes en un 90% o 95% de su total. Hay que cambiar dichas rigideces. ¡Las transferencias han crecido más del 300% en diez años! Eso es insostenible. La deuda sustituyó a los impuestos adicionales requeridos y ya debe el estado un 50% del producto interno bruto. Botar el dinero y pagar intereses para seguir botando el dinero no tiene el menor sentido.

¡Como un buen padre de familia! Así esperábamos que se condujera el Jefe de Estado. Así esperamos que se conduzca el próximo. De no ser así la inflación y la devaluación nos hundirán en el caos económico y en la turbulencia social.