Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 27 Junio, 2018

¿Cómo atraer más inversión a Costa Rica?

Es probable que haya un consenso entre los costarricenses en cuanto a que se necesitan más empleos buenos en el país. La tasa de desempleo está cerca del 11% y hay vidas que se arruinan por estar en el ocio involuntario. También es presumible que la mayoría entiende que crear más puestos en el sector gubernamental no es la solución a esta situación; no hay recursos, ni tampoco necesidades.

Hay que convencer a los habitantes con patrimonios sustanciales de que es importante invertir más en el país y también hay que atraer a extranjeros con recursos. Suena fácil pero no lo es; sin embargo, el país ostenta tres puntos que aún lo hacen atractivo para los inversionistas.

Primero, el costarricense es educado, especialmente si se compara con los de las naciones vecinas, y además es trabajador. Está dispuesto y es capaz de aprender. ¡Es disciplinado! Segundo, el país es estable, la institucionalidad es avanzada y existe un Estado de derecho. Tres, ha logrado invertir lo suficiente para que haya energía confiable 24 horas al día; es la electricidad más cara del hemisferio occidental, pero existe.

Una de las tareas que esperan los habitantes es que su presidente sea el “primer mercadólogo” fuera del territorio nacional. Si viaja al exterior, una de las justificaciones que da Zapote es que asistiría a reuniones con posibles inversionistas. El presidente José María Figueres, que fue especialmente hábil con esta función, en más de una ocasión viajó al exterior para reunirse con el presidente de alguna multinacional que buscaba abrir operaciones para convencerlo de que Costa Rica era su mejor opción. Así fue como llegó Intel, y también Hewlett Packard y otros.

Ahora es más importante que nunca y del presidente Carlos Alvarado, que habla bien el inglés, se han reportado contactos importantes en ese sentido.

Pero no todo es favorable para este esfuerzo. Se ha creado un ambiente negativo en ciertos círculos y una proporción de costarricenses, influidos por líderes más que todo sindicales, perciben a los empresarios como “explotadores”. Los sindicatos de empleados públicos argumentan y repiten constantemente que para resolver los problemas fiscales hay que obligar a los empresarios a “pagar más”, que no aportan lo que es justo. Los líderes sindicales del gobierno son enemigos de la inversión privada con estos argumentos nefastos y amigos del desempleo y la pobreza.

Lo que no entienden los sindicalistas es que los empresarios no van a marchar a Zapote o a la Asamblea Legislativa, ejerciendo, como hacen ellos, “la democracia de la calle.” Si el clima se pone muy negativo lo que harán es dirigirse al Juan Santamaría o el Daniel Oduber saliendo del país y cerrando sus negocios, colocándolos en países donde realmente son bienvenidos.

Todas las semanas se oye de empresas que se están cerrando, dejando cientos o miles de trabajadores en la calle. Las filas en las ferias de empleo engrosan.

El gobierno y el pueblo deberían hacer lo posible para detener este proceso de cierres.

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