Enviar
SALUD
Comida procesada “light” no es la solución

Aunque empresas han modificado sus productos envasados para hacerlos más livianos e incluirlos así en las sodas de las escuelas, la nutrición infantil debería basarse en productos naturales en primera instancia

Las nuevas disposiciones de los Ministerios de Educación Pública (MEP) y Salud, para ofrecer a los niños y adolescentes en los centros educativos públicos productos con un mejor balance nutricional, han puesto a algunas empresas a mejorar sus productos para no quedarse fuera.
Por ejemplo, una empresa nacional lanzó recientemente una línea de “snacks” bajos en sodio, con menos calorías, así como con hierro adicionado, un esfuerzo que fue aplaudido por Leonardo Garnier, ministro de Educación.
El jerarca confiesa que aunque ha habido “empresas que han manifestado una fuerte oposición a la orden de mejorar la oferta gastronómica en las instituciones educativas, muchas otras han reaccionado en forma positiva haciendo un esfuerzo por realizar modificaciones”.
Sin embargo, estos cambios podrían considerarse “pobres”, ya que, según especialistas, a nivel nutricional muchos productos empacados se quedan cortos.
Llama la atención que María Palma y Kattia Hidalgo, nutricionistas de los Programas de Equidad del MEP, así como Nancy Quesada, asesora del Despacho, dijeron a MAGAZINE “desconocer la información nutricional de los ‘snacks’”, por lo tanto, no emitieron criterios al respecto.
“Un alimento tan procesado como los que vienen en una bolsita no aporta ningún valor nutricional. Un niño debe obtener hierro de fuentes naturales, de comida que esté viva y llena de vitaminas. Cuando un alimento dice que está fortificado con hierro o calcio, simplemente quiere decir que le han quitado todo y se lo han vuelto a poner de manera artificial”, comentó Ileana Contreras, especialista en nutrición holística.
Los minerales, para que sean absorbidos por el cuerpo, necesitan trabajar en sinergia con otros minerales y otras vitaminas, ese balance está perfectamente hecho en la naturaleza.
Para la especialista es preocupante el mensaje que se está dando a los niños. “Es un mensaje falso de que esos productos son saludables cuando no lo son. Que tengan un poco más de hierro no quita que estén llenos de colorantes y otros químicos que alteran la salud. La industria alimenticia junto con la publicidad se especializa en hacer creer a las personas que los alimentos empacados, procesados, llenos de químicos y saborizantes, son buenos e inofensivos, cuando se sabe bien que es todo lo contrario”, argumentó.
Para la nutricionista Silvia Gagneten, la modificación de estos productos tiene ciertos beneficios como su manejo y presentación higiénica, sin embargo, queda la inquietud de que los niños mantengan el hábito de consumir “productos crujientes de bolsitas”, en vez de alimentos naturales y frescos.
“Las frutas de estación, enteras, en refrescos o batidos bajos en azúcar, deben considerarse como un elemento fundamental en el refrigerio escolar. Las encuestas nutricionales han reflejado un bajo consumo de frutas por parte de niños y adolescentes”, indicó.
La recomendación de Contreras para las sodas escolares es que valoren la importancia de la labor que tienen en sus manos, creando guías para vender y hacer las comidas con conciencia y con los mejores ingredientes que se puedan usar, ya que en algo todos están de acuerdo: “la comida es tan o más importante que el estudio”.
Pero su principal conclusión es que la industria alimenticia no es la que va a hacer algún esfuerzo, ya que es un negocio y eso no va a cambiar.
“La educación sobre nutrición empieza en la casa, los padres de familia son quienes deben criar a sus hijos de una manera diferente, porque sí se puede”, enfatizó.

Melissa González
[email protected]


Ver comentarios