Tomas Nassar

Tomas Nassar

Enviar
Jueves 25 Noviembre, 2010


Vericuetos y Vericuetas
¿Columna suicida?

A como reaccionan algunos (as) radicales, estos Vericuetos y Vericuetas pueden resultar suicidas.
Comienzo por comentar, a manera de defensa preliminar, que fui criado con seis mujeres y que la niña Canita Mata trató de educarme (¿?) en la escuela.
(Después de la Acción contra el Himno Nacional, casi no puedo dormir. Tengo una pesadilla recurrente y despierto sobresaltado todas las noches. Sueño que la Sala IV declara la nulidad de mi título de sexto y de bachiller porque en mi escuela y colegio no había mujeres y que tengo que volver al kínder (mixto) a estas alturas de la vida. ¿Qué tal me vería con gabachita?)
En mis años de la U tuve muchas compañeras que hoy son brillantes profesionales y ya de viejo vivo rodeado por cinco mujeres en la casa y por un tanate más en la oficina.
Dicho lo anterior, quede constancia de que no tengo nada contra las mujeres (gracias a Dios) y que, apoyo entusiastamente los movimientos que reclaman equidad de género.
Pero es que las reivindicaciones tienen que ser consecuentes con la sensatez a riesgo de no ser más que ocurrencias llevadas al absurdo.
Resulta que la Asamblea Legislativa (¿otra vez?) aprobó una ley que ordena equiparar el número de hombres y mujeres en las juntas directivas de asociaciones, sindicatos y similares.
Debo entonces suponer que el Registro correspondiente rechazará la inscripción de los nombramientos cuando no se ajusten a lo dicho, generando una serie de problemas que ni me quiero imaginar.
Esa ley, me perdonan los señores y señoras diputados y diputadas, es tan desatinada e inútil como inaplicable.
Vamos a ver: ¿qué mujeres querrán formar parte del Colectivo Misógino o que hombres de la Asociación Misándrica de Costa Rica? ¿Cuáles chicas querrán ser directivas de la Orden de los Cartujos y cuáles chavalos se sentirán atraídos a integrarse a las Carmelitas Descalzas? ¿Cómo formamos un directorio mixto en los colectivos de esposas y esposos agredidos? ¿Cómo haría el capítulo local de la Asociación de Hombres Maltratados (www.hombres-maltratados.com) para allegar a sus agresoras? ¿Cómo resuelven esta enjundia los Caballeros del Santo Sepulcro y las Hijas de María? ¿De dónde agarran los colectivos de estibadores portuarios un grupo de mujeres dispuestas a tostarse en los muelles, solo porque a la Asamblea se le ocurrió que era muy democrático e igualitario forzar una dirección híbrida de su agrupación?
¿Cómo se resolverá la situación, muy frecuente en la que, por ejemplo, una cámara o gremial no tenga entre sus miembros mujeres u hombres, o, en caso de haberlas (os), ninguna (o) esté interesada (o) en participar en el directorio? ¿Será el suicidio colectivo la única salida de este laberinto normativo? ¿Lo será la membresía obligatoria so pena de prisión u otros ultrajes?
Esta ley es una soberana majadería que, por supuesto, causará muchos más problemas que beneficios y que terminara sin aplicarse sencillamente porque en la vida real las cosas son muy distintas que en las dinámicas que se inspiran en el populismo y la politiquería.
Bien haría doña Laura en vetar semejante esperpento jurídico y bien sus promotores en buscar la equidad por otras vías más profundas y efectivas.
Espero que mis glosadores y glosadoras tengan compasión y no me linchen por esta columnita que no es anti-feminista y que solo pretende clamar por la sensatez.