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La batalla orgánica

Aunque se conocen los beneficios de la alimentación orgánica, todavía es un mercado muy pequeño que necesita apoyo para crecer y estar al alcance de todos

Poco a poco más personas deciden eliminar de su dieta aquellos productos que han sido cultivados con pesticidas y fertilizantes nocivos para la salud y el medio ambiente.
Los alimentos orgánicos han sido producidos desde su semilla y siembra de manera natural, es decir, sin el uso de sustancias artificiales ni genéticamente alterados.
“Contienen más vitaminas, minerales, antioxidantes, hidratos de carbono y proteínas. Al mismo tiempo, se contribuye a no contaminar la tierra, el aire ni el agua”, comentó Ileana Contreras, especialista en nutrición holística.
El uso de químicos tiende a repercutir en enfermedades, y está asociado, según la especialista, a enfermedades como cáncer, alergias, Alzheimer, afecciones del sistema inmunológico, artritis y esclerosis múltiple, entre muchas otras.
En la actualidad se producen todo tipo de alimentos de manera orgánica, desde pollo, huevos, miel, azúcar, té, café, frutas, hortalizas hasta vinos.
Aunque se cree que es difícil producir alimentos totalmente libres de agroquímicos, debido a que tardan más en crecer y su precio es un poco más elevado, se complicaría la labor de abastecer a la población, pero hay iniciativas que han demostrado que esto no debería ser un obstáculo.
“Las fincas orgánicas son carbono positivas, ya que fijan carbono y reducen emisiones, con lo que mitigan los efectos del cambio climático. Favorecen la biodiversidad, promoviendo el policultivo y la integración de plantas y animales”, explicó Mauricio Chacón, gerente del Programa Nacional de Agricultura Orgánica, del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
En el país el MAG se encarga de certificar este tipo de alimentos, basados en la ley de agricultura orgánica; el Ministerio realiza estudios de la finca durante el proceso de siembra y producción, además lleva a cabo monitoreos anuales luego de obtenida la certificación.
Para que los productos sean considerados orgánicos se debe seguir una serie de pautas, entre ellas, mantener la biodiversidad, no usar químicos sintéticos, no encerrar ni maltratar a los animales, trabajar por un equilibrio ecológico y un sistema de producción socialmente justo.

Sofía Ramírez
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