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Lunes, 21 de junio de 2021



COLUMNISTAS


Claridad al pensar

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 14 mayo, 2021


Sinceramente

Muchas personas en estos meses han escrito repetidamente que la solución a los problemas de Costa Rica es regresar a un estado grande, a un estado que proteja a los más débiles. Han escrito que lo que debe de hacerse es reversar la apertura de los depósitos bancarios, la de los seguros y la de las telecomunicaciones. Han argumentado que deben de aumentarse los aranceles de importación de todos los productos agrícolas que producimos o podemos producir para que los consumidores protejan el agro con sus compras. Argumentan muchos que el CNP debe de emplearse a fondo comprando íntegramente las cosechas de dichos productos y el INS volver a asegurar las cosechas de los agricultores, socializando las pérdidas y claro privatizando las ganancias. La suma de tres o cuatro vicios no se transforma en virtud social.

Argumentan que es en un regreso a las fórmulas del pasado como resolveremos los problemas del futuro. Que es volviendo a la “socialdemocracia” como alcanzaremos la solución a nuestros problemas. Paz y después gloria.

Creo que todos debemos de aclarar conceptos y todos debemos recuperar la claridad en nuestro pensamiento. No se construyen soluciones duraderas basadas en espejismos.

Nuestros problemas presentes, los problemas que nos han conducido a una crisis fiscal y de endeudamiento de proporciones bíblicas obedece a que creamos un estado muy grande y muy costoso para el tamaño de nuestra economía. La estrategia de “tax and spend” o sea de poner cada vez más impuestos y gastar a manos llenas nos condujo a esta gravísima encrucijada. Esto no es un asunto de neoliberalismo, es un asunto de sentido común. No se gasta más de lo que ingresa de manera permanente. No es posible gastar dos veces los ingresos y la diferencia financiarla con deuda sobre deuda sobre deuda. No es posible siquiera pensar que un modelo fiscal de esta naturaleza pueda tener una salida diferente de los problemas que estamos teniendo. La solución no es crecer el estado es reformar el estado para que sea menos costoso, más efectivo y sea eficiente. La solución no es aumentar los privilegios y pensiones de lujo es racionalizando las mismas.

La mayor protección que un estado puede ofrecer a los ciudadanos más débiles de una comunidad se asienta en tres grandes pilares: la creación de más empresas y fuentes de empleo, la educación pública de excelencia y nivel mundial y un régimen de salud de primera clase. En nuestro país la generación de empresas se está aplastando con cargas, trámites absolutamente innecesarios e impuestos crecientes. En Costa Rica se gasta mucho en educación, pero ese gasto es en salarios y privilegios no en mejorar los sistemas, la didáctica o las instalaciones físicas de las escuelas y colegios. Se gasta mucho en el FEES y en las transferencias a las universidades públicas, pero allí también se gastan esos recursos en sueldos, salarios, pensiones y privilegios de la élite universitaria. La calidad de nuestra educación ha decaído cuando se le compara con la de los países competidores en producción y exportación, que buscan o han alcanzado el desarrollo. Las pruebas PISA son un claro ejemplo del fenómeno descrito. Finalmente, la pandemia ha puesto en evidencia la importancia de la salud y de las instituciones como la seguridad social para los costarricenses, pero también ha puesto en evidencia las debilidades de la misma. Las deudas del estado con la CCSS son de una naturaleza monstruosa. Los gastos fijos de esa institución y en asuntos que no son necesariamente de salud pone de manifiesto las distorsiones en las que se ha incurrido en las contrataciones, fijaciones salariales y privilegios otorgados. Estos tres elementos están vinculados estrechamente. Sin empresas la generación de impuestos e ingresos fiscales y cargas sociales no alcanza. Sin la depuración de las estructuras del gasto, los recursos son insuficientes. No es un asunto ideológico es de buena y sensata administración.

El proteccionismo está fuera de toda consideración en un momento en el que los sueldos y salarios de la inmensa mayoría de los costarricenses no alcanzan. El proteccionismo es la ilusión de cerrar mercados para en pequeña, muy pequeña escala producir a precios mucho más altos que los países exportadores en el mercado internacional, para presuntamente ayudar a los productores locales a sobrevivir. No se suprime la competencia que es estímulo de superación para hacer al país más eficiente y competitivo. O sea, los consumidores pagarán más caro su consumo para que el modelo funcione. Hay que recordar las pésimas experiencias del INS en los seguros de cosechas. Hay que recordar porqué el CNP es hoy día un intermediario comercial. Cuidado con los cantos de sirenas que nos llevan a los arrecifes.

Las experiencias son vitales a la hora de las decisiones. No podemos olvidar el pasado para no volver a incurrir en los mismos errores, omisiones y estrategias que nos condujeron al fracaso.

Volver a nacionalizar depósitos públicos y volver al monopolio de la banca estatal creo que sería en la presente coyuntura un error de proporciones épicas. Las consecuencias de cierre de fuentes de empleo y de salida de capitales generarían un daño de precedentes históricos. El cierre de los seguros desmejoraría mucho el servicio a los usuarios y eliminaría la libertad de escogencia de empresas y opciones, costos y servicios que actualmente tenemos. El regresar al monopolio estatal de las telecomunicaciones generarían un efecto muy similar al del cierre de los seguros. El servicio a los usuarios ha sido fantástico después de la apertura de las telecomunicaciones. Basta comparar las filas de espera por un celular o los depósitos que el usuario debía realizar anteriormente con el servicio presente con planes que incluso incluyen compra de aparato.

La socialdemocracia utiliza las herramientas de privatización o de estatización de manera indistinta para alcanzar sus objetivos de justicia social, de democracia efectiva, de generación de propietarios y supresión de proletarios, creación de igualdad de oportunidades y la construcción de servicios de salud y educación para los ciudadanos. La estatización no es consustancial con la socialdemocracia. Se equivocan quienes piden “socialdemocracia” creyendo con ello que es sinónimo de estatización, crecimiento del estado y de privilegios para los servidores públicos.

La socialdemocracia es independiente de las instituciones que crea en una coyuntura para lograr su principios y valores permanentes. Esta es revisionista y tan social demócratas son las estatizaciones del pasado como las privatizaciones del presente.

A pensar con claridad y a buscar alcanzar altos objetivos sociales de bienestar, democracia, justicia e igualdad de oportunidades. Suprimiendo la competencia no haremos un país más competitivo. Cerrando el comercio internacional sacrificaremos al consumidor. Los problemas de hoy y de mañana requieren soluciones futuristas jamás un regreso al pasado.

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