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Ciudadanos de segunda clase

Si usted trabaja en el sector privado, es un ciudadano de segunda clase.
Usted renuncia a parte de sus ingresos, para pagar los sueldos de los funcionarios, que tienen un mayor grado de seguridad en el empleo, y que ganan más que usted, sin hacer más trabajo.
En este contexto, Costa Rica es casi único.
En la mayoría de los países, los trabajadores del sector público tienen una mayor seguridad en el empleo que sus contrapartes en el sector privado.
Pero, ellos tienden a ganar menos dinero que los empleados del sector privado, para compensar este importante beneficio.
Aquí, los empleados del Gobierno obtienen lo mejor de ambos mundos.
Y es aún peor, la situación comparativa de los empleados del sector privado de Costa Rica, donde el costo de pagar los sueldos y beneficios de los funcionarios, podría a mediano plazo generar una crisis en las finanzas del Estado, con graves consecuencias para todos los costarricenses.
Cada año desde 2009, el Gobierno ha gastado un promedio de ¢1 millón de millones más de lo que recauda, sobre todo en los salarios y beneficios de sus empleados.
Nadie —sea una familia o un país— puede cada año gastar más de lo que gana.
Bajo el régimen actual, los trabajadores del gobierno mantendrán su estatus privilegiado, hasta que estalle la crisis.
El resto de nosotros, seguiremos siendo ciudadanos de segunda clase.
 

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