Circun-maldición
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En 25 años no ha podido terminarse y ya presenta vulnerabilidades

Circun-maldición

Construir pasos a desnivel en rotondas y concluir el tramo Norte son las grandes soluciones pendientes

El caos vial y no construir nuevas obras detonaron finalmente en el hundimiento en una de las principales rutas de la capital.
Esta situación es solo la punta de lanza de un problema que podría ser mayor y que se convierte a diario en un tormento para los más de 60 mil conductores que utilizan la Circunvalación, una vía que 25 años después de su origen aún sigue inconclusa y que hoy se ha convertido en una Circun-maldición.
Para solucionar o —al menos— mejorar las condiciones de la carretera existen recursos de dos préstamos internacionales que deben invertirse en la construcción del tramo norte, entre Tibás y la ruta 32, también en los pasos elevados sobre las rotondas de Paso Ancho y Zapote.
Aunque en el papel los proyectos ya tendrían que haber iniciado, la burocracia y los atrasos para contratar a las empresas postergaron su arranque.
Las calles del país exigen mejoras, inversiones y sobre todo mantenimiento, si no las amenazas se traducen en verdades como ocurre en la Circunvalación.
Construir nuevas obras es la mejor forma de intervenir la ruta más importante del casco central que une todos los distritos y cantones capitalinos.
Actualmente existe el dinero para desarrollar seis proyectos importantes; el primero de ellos, terminar el sector norte de la Circunvalación que unirá Tibás y la ruta 32.
Para esta obra se destinaron recursos hace dos años provenientes de un préstamo con el Banco Centroamericano de Integración Económica.
Sin embargo, el camino para que inicie la construcción es largo y apenas la semana anterior las tres empresas interesadas presentaron las propuestas que van desde los ¢140 millones hasta los ¢200 millones.
Otras construcciones urgentes en esta carretera son los pasos a desnivel en las rotondas de Zapote y Paso Ancho, que permitirían desahogar el pesado tránsito por estos sectores durante todo el día.
Ambos fueron financiados con recursos de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo.
Sin embargo, los extensos procesos de contratación se atrasaron y todavía no existen diseños para arrancar los trabajos.
Ampliar a cuatro carriles el paso entre las rotondas Juan Pablo II y Pozuelo y mejorar la vía es otro de los grandes proyectos pendientes para los que existe dinero, pero todavía no se ha hecho nada.
En el plan original esta remodelación debió arrancar en junio de 2012 y debería finalizar en junio de 2017, sin embargo este proyecto apenas fue licitado hace unas semanas.
El hundimiento antes de llegar a Hatillo 8 puso en evidencia que la Circunvalación es vulnerable y necesita cuanto antes mejoras.
Cerrar durante dos meses este importante paso es atrasar la producción del país y afectar directamente el bolsillo de todos los ciudadanos.
La apertura del puente elevado en la rotonda de Alajuelita en agosto de 2010 es la última obra importante que se realizó en esta vía.
El caos desatado por el cierre en la ruta, el uso de rutas alternas que no soportan el denso tráfico y sobre todo el impacto directo en la vida de miles de personas encienden la alarma.
Esta vez no es válido argumentar que falta dinero, si bien es cierto los recursos no son para mantenimiento, al menos las obras nuevas deberían iniciar cuanto antes.
Además, otras seis alcantarillas que pasan debajo de la calle en diferentes puntos se convierten en zonas de alto riesgo.
La falta de estudios para determinar si los alcantarillados soportan las salidas de agua son factores en contra que deben ser previstos y atendidos por el Conavi.
Hasta la fecha, la Circunvalación solo ha recibido obras en algunos puntos, como por ejemplo la rotonda de Desamparados y de Alajuelita. Asimismo, se había cambiado la vieja rotonda de Guadalupe por un cruce con semáforos.

Manuel Avendaño
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