Cine en la mirada de dos argentinos
El director del  lme Hernán Goldfrid y el actor Alberto Ammann estuvieron de visita en el país.Esteban Monge/La República
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ENTREVISTA

Cine en la mirada de dos argentinos

El director Hernán Goldfrid y el actor Alberto Ammann conversaron con Magazine sobre la cinta “Tesis sobre un homicidio”

El tener una trama intensa llena de incertidumbre hasta el final, que promueve que el público sea el que termine la historia, es parte del éxito que ha tenido la cinta argentina “Tesis sobre un homicidio”.
Eso es lo que piensan el director del filme Hernán Goldfrid y el actor Alberto Ammann, quien hace uno de los protagónicos, quienes estuvieron en el país para participar en la pasada edición del Festival Internacional de Cine “Paz con la Tierra” y conversaron con Magazine.
“Tesis sobre un homicidio” fue la cinta con que se abrió el encuentro audiovisual y llegará a las salas de cine nacionales oficialmente el 7 de noviembre próximo.
Su trama cuenta la historia de Roberto Bermúdez, un abogado de 55 años de edad, quien se enfrascará en la misión de descubrir quién asesinó a una estudiante que asistía a un seminario sobre derecho penal que él mismo impartía.
Sus sospechas lo convencen de que otro estudiante, Gonzalo, interpretado por Alberto Ammann, es el autor del crimen. Ahí inicia una lucha de suspenso e incertidumbre entre ambos personajes.


Hernán viene de dirigir una comedia romántica y ahora pasó a un filme de corte psicológico, ¿por qué este cambio?
Fue una experiencia inolvidable, siempre tuve el deseo de filmar una película policial y al venir de filmar una película diferente como lo fue “Música en espera”, ahora creo que lo importante tiene que ver con las ideas y los mundos de los cuales se cuenta. En este caso “Tesis sobre un homicidio” es la historia de una obsesión, de contar cómo la mente humana tiene esa idea de convencerse absolutamente de cualquier cosa y de tratar de llegar a los límites por tratar de probar esa idea, eso me resultaba muy importante.
Trabajar con actores como Ricardo Darín, Alberto Ammann fue un desafío muy lindo, pero siempre me sentí respaldado.

La cinta ha recibido muy buenas críticas, ¿a qué se debe ese éxito?
Hernán: Creo que tiene que ver con la identificación, con que el espectador empiece a sumergirse en un mundo de obsesión en el que él mismo comparte la obsesión de los personajes, y busca encontrar la verdad. Cuando uno logra que el espectador empiece a sentir una empatía con los personajes es lo más lindo, porque al final eso es el cine, un espejo de diferentes posibilidades de vida.

Alberto: Es una película que tiene una factura impecable y está muy bien rodada, con una banda sonora potente, y eso también hace que atrape visualmente y sea más fácil para el espectador subirse al tren (de la historia) y viajar con nosotros.

El cierre del filme está lleno de incertidumbre, ¿cómo nació la idea de hacerlo así?
Hernán: Creo que el cine es un diálogo permanente entre la película y el espectador, en ese sentido el que el espectador tenga la oportunidad de completar la historia, me parecía una clave importante en la propuesta, entonces para mí ha sido muy celebrado el hecho de que fue bien recibido por el público. El tratar de que la historia perdure en la conversación de las personas me parece muy lindo.

Alberto: Una de las cosas que me llamaron la atención de este fin inesperado, fue la cantidad de foros que se abrieron y los comentarios que hacía la gente, sobre quién era el responsable de X o Y cosa y de repente uno leía cosas maravillosas y uno se pregunta hasta dónde puede llegar la mente de las personas a la hora de identificarse con una película.

Alberto, ¿qué fue lo que le atrajo de su personaje “Gonzalo” para interpretarlo?
Por suerte no me identifico con él, pero el reto más fuerte fue estar constantemente en una línea muy delgada de ambigüedad por la personalidad de Gonzalo. Él es un tipo raro en la manera de pensar, de mirar, incluso de hablar, entonces toda esa rareza fue una de las cosas más delicadas de trabajar. Entre Hernán y yo debimos tener mucho en cuenta qué se contaba en cada escena, qué convenía contar en la siguiente de ese personaje, es decir no pasarse ni quedarse corto.

Carolina Barrantes
[email protected]
@cbarrantesLR



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