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Cinco dedos ¿de una mano?

Claudia Barrionuevo [email protected] | Lunes 16 mayo, 2011




Las dos fracciones del partido gobernante, el arismo y el chinchillismo, sí son dedos de una misma mano y tienen más coincidencias que los cinco de la coalición

Cinco dedos ¿de una mano?

Si la semana pasada comenté que ya me sobraban temas para opinar, el miércoles se sumaron dos más a la lista de pendientes: la ratificación de la condena de los acusados en el caso Caja-Fischel y el motín en La Reforma. De aquella Costa Rica de los años 70 en la que no pasaba nada ya no quedan ni rastros.
Todo cambió y lo que parecía imposible, pasa. En la primera década de este Siglo hemos vivido hechos sin precedentes en nuestra historia: una segunda ronda en unas elecciones presidenciales; un resultado tan ajustado en otra que atrasó por un mes la confirmación del ganador por el Tribunal Supremo de Elecciones; el primer Referéndum; el juicio a dos expresidentes; la primera mujer gobernante y el anochecer de un Primero de Mayo con una Asamblea Legislativa acéfala.
Todos estos sucesos, incluso la llegada de una mujer a Zapote, tienen su origen en el fin del bipartidismo tradicional que había marcado la segunda mitad del siglo XX.
Así fue que en Cuesta de Moras, por más que los diputados de Liberación Nacional con el apoyo de doña Laura insistieran en mantener el control legislativo, se impuso la Alianza por Costa Rica, una coalición absolutamente heterogénea de pequeños y medianos partidos de oposición.
La defensa del voto secreto por parte del grupo oficialista obedecía a la necesidad de obtener los votos de algunos diputados de oposición que iban a traicionar a dicha coalición a cambio de negociaciones oscuras.
La modalidad de votación que pretendía la Alianza obligaba a todos a votar según lo acordado días antes del 1º de mayo.
Es de alegrarse el triunfo de esta unión de partidos: la elección de un directorio legislativo de oposición en estos momentos permite una democracia más sana y, tal vez, mayor transparencia en las decisiones que se tomen en el Primer Poder de la República. Sin embargo no hay que olvidar que no se trata de una alianza ideológica sino política, cuya principal motivación es el enemigo común: el Partido Liberación Nacional.
Esos cinco dedos de una misma mano, como describió a la coalición el diputado Víctor Granados, tienen poco en común. Diría que ni siquiera son parte de la misma mano. No más ante la condena a don Rafael Angel Calderón por recibir comisiones ilegales, los diputados de la Alianza se las vieron a palitos para dar declaraciones que no ofendieran a su compañera de bloque y primera prosecretaria del directorio, doña Gloria Bejarano.
Las dos fracciones del partido gobernante, el arismo y el chinchillismo, sí son dedos de una misma mano y tienen más coincidencias que los cinco de la coalición. Sin embargo sus conflictos permanentes, que tan mal disimulan, los muestran como un bloque débil queriendo imponerse a cualquier costo.
Se trata de una de las situaciones políticas más difíciles que haya tenido que enfrentar un presidente de Costa Rica en los últimos 60 años. A doña Laura, la primera mujer a cargo del gobierno, le tocó la “lotería”. Tendrá que tratar de navegar los próximos tres años en un mar tormentoso, consecuencia, no del calentamiento global, sino de la destrucción y reconstrucción (al menos así lo espero) de un nuevo modelo de país.

Claudia Barrionuevo
[email protected]