Cinco reglas para no avergonzarse en un restaurante de sushi
Foto Bloomberg.
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Si hay un tipo de restaurante donde las reglas importan, es uno de sushi.

Puede que recuerde a Daisuke Nakazawa como el tipo del documental que debió preparar el huevo del tamago sushi 200 veces antes de tener la aprobación del maestro. En su propio local, el hombre tiene sus reglas. Aquí algunas de ellas.

Llegue a la hora. A todos los restaurantes les molesta que la gente llegue atrasada. Pero en un restaurante de sushi de élite, donde a todos se les sirve al mismo tiempo, llegar después de la hora de reserva realmente altera el flujo. Y si llega con un retraso superior a los 30 minutos, no se sentará. Punto.

No pida wasabi o salsa de soja. Llegar tarde es malo, pero si hay una forma de hacer que un chef de sushi se irrite -al menos por dentro- es observar a un cliente colocar un montón de wasabi en una piscina de salsa de soja y luego sumergir el sushi.

Pida selecciones no deseadas con anterioridad. Nakazawa señala que la gente a veces hace una reserva en su restaurante y luego pide el menú de pescados cocidos.  Sin embargo, él también quiere que sus clientes estén contentos. Si realmente no quiere probar la vieira viva o no va a cambiar de idea respecto al erizo, hable antes que el sushi llegue a su mesa.

Combine el sushi con champaña. La champaña va sorprendentemente bien con el sushi, en parte por su mineralogía amigable con el pescado. También actúa como limpiador natural del paladar.

Hable con el chef, pero no ofrezca invitarle una copa. En su propio local, Nakazawa escucha a sus clientes a tal nivel que las conversaciones han servido de influencia para su menú. Algunas veces los clientes intentan comprarle un trago, pero esa es una oferta que suele declinar. Si insiste, podría aceptar un vaso del Romanée Conti Montrachet de 2013, que cuesta unos $6 mil.



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