“No voy a ser ni secretaria, porque no voy a tomar instrucciones, pero tampoco un general, porque tampoco voy a dar órdenes”, dijo Christiana Figueres, candidata a la secretaría de la ONU. Roberto Sánchez/La República

Con el objetivo de liderar un cambio mundial en la lucha contra la pobreza, las guerras y la protección del medio ambiente, Christiana Figueres anunció ayer su postulación al cargo de secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La candidatura de la costarricense se empezó a gestar a pocos días del histórico Acuerdo de Cambio Climático de París, cuando líderes de todo el mundo le dieron su apoyo para dirigir la ONU a partir de enero de 2017.

El poner de acuerdo a 195 naciones para votar por unanimidad un convenio para limitar la economía e impulsar un plan de acción universal para mitigar los impactos de este grave problema ambiental, es reconocido internacionalmente y Figueres pretende sacarle provecho a eso, para luchar ahora contra la desigualdad y las guerras con un mayor sentido de “urgencia”.

-¿Cómo se gestó su postulación?
Fue parte de un examen personal que hice junto al Gobierno, familiares y otras personas cercanas.
Después del Acuerdo de Cambio Climático de París, se dispararon las voces de entusiasmo y ahí empecé a escuchar observaciones de personas muy distinguidas, en torno a una posible candidatura y no es para menos, pues ese convenio para cambiar la economía de los países en pro del ambiente, fue unánime entre 195 países.
Creo que las lecciones aprendidas en el Consejo de París, podemos aplicarlas a otros retos globales en la ONU, que no tienen un sentido de urgencia, como la lucha contra la pobreza y los conflictos bélicos.

-¿Lleva ventaja por el prestigio adquirido gracias al Acuerdo de Cambio Climático de París?
Debo admitir que ninguno de los aspirantes ha estado liderando un proceso de negociación internacional exitoso como el Acuerdo de Cambio Climático de París y eso eleva mis posibilidades.

-¿Qué enseñanzas le dejó el Acuerdo de Cambio Climático de París que usted gestó?
Que necesitamos un nuevo modelo de diplomacia colaborativa. La ganancia de algunos ya no puede obtenerse a expensas de otros. El Acuerdo de París nos ha enseñado la importancia fundamental del respeto por las circunstancias, las necesidades y los intereses nacionales. Pero también que podemos respetar las prioridades nacionales y encontrar formas de aunar esfuerzos por el bien común.
Cuando llegué a la Secretaría de Cambio Climático, reinaba la desesperanza, porque era imposible poner de acuerdo a todo el mundo, era muy caro o muy tarde para el planeta; sin embargo, me aboqué a cambiar ese estado de ánimo por uno más positivo y eso es bueno cuando es por el bien común.

-¿Cuáles serían sus prioridades de convertirse en la nueva secretaria general de la ONU?
Buscaremos lograr una resolución pacífica de las disputas y un fortalecimiento de nuestra capacidad de respuesta ante las crisis, ya que tenemos que sembrar hoy las semillas que nos permitirán cosechar una paz sostenida mañana.
Por otra parte, hay que desarrollar un modelo inclusivo de multilateralismo, una diplomacia colaborativa. El Acuerdo Climático de París no fue un accidente; fue resultado de una estrategia y una actitud, tal y como lo hicimos con el acuerdo de París. Finalmente, nos proponemos fortalecer a la ONU.

-¿Por qué su visión de campaña se basa en restaurar la esperanza?
Pienso que lo imposible no es un hecho; es una actitud. Esa es mi convicción y mi experiencia. También es mi invitación: juntos podemos restaurar la esperanza.
Tenemos una oportunidad de transformación para avanzar hacia un mundo mejor.

-¿Cuenta con el apoyo de los países integrantes del Consejo Permanente de Seguridad, que tienen posibilidad de vetar a un candidato, con tan solo un voto en contra?
Informalmente hemos hablado con algunos de los miembros del Consejo de Seguridad, así como con algunos miembros electos. Ahora, con el anuncio oficial, iniciaremos formalmente reuniones en Washington y Nueva York, para presentar mis ideas.

-¿De dónde vendrá el dinero para su campaña?
El Gobierno ha destinado un pequeño presupuesto para ayudar a mi postulación, pero no será el único ingreso, porque hay miles de personas que al escuchar el rumor de mis intenciones, han ofrecido patrocinar económicamente mis aspiraciones.

-¿Qué opina de los rivales?
Hay 11 candidatos más, cinco son mujeres y ocho son de la región de Europa Oriental, y aunque no hay una regla escrita, se supone que ahí podría nombrarse al próximo secretario general, ya que nunca han tenido uno.
Sé que todos los candidatos tienen virtudes, pero también cosas que aprender. En lo personal, reconozco que debo aprender sobre paz y seguridad.

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