Alberto Cañas

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Miércoles 31 Julio, 2013

Hace rato no se nos presenta un reto así. Hace rato no tenemos ante nosotros una oportunidad tan evidente de lograr una renovación total, violenta sin violencias


Chisporroteos

He tenido que esperar muchos días, para que se completara un insoportablemente lento conteo de votos, antes de expresar la enorme satisfacción con que he recibido el resultado de la convención realizada por el Partido Acción Ciudadana para escoger su candidato presidencial para el año entrante.

En años recientes hemos tenido que soportar las auto-candidaturas de toda clase de elementos desconocidos, sin antecedentes valiosos, meros diputaditos de segunda línea que aspiraron a dar un gran salto y poca búsqueda.
Es importante la palabra búsqueda. La inmensa mayoría de los aspirantes que hemos contemplado en los últimos cuatrienios, han sido encontrados sin que nadie los buscara. Su único mérito era estar sentados en una curul sin hacer, decir o pensar desde ella nada importante. En más de un caso, sin ponerse de pie para decir algo. La única personalidad relevante que circuló en esos años fue Ottón Solís, que probablemente se cansó y no quiso más.

Pero surgió de pronto, por cierto sin pasar por la Asamblea Legislativa, un profesor universitario con experiencia política, con antecedentes positivos como el haber sido alguna vez Secretario General del Partido Liberación Nacional y en otra ocasión Vice-ministro de Relaciones Exteriores, posiciones donde se desempeñó con brillo y talento. Ese hombre es ahora el candidato oficial del PAC para el 2014: don Luis Guillermo Solís.

Una página de adhesión a él aparecida en el semanario Universidad en vísperas de la votación, y firmada por la flor y nata de los profesores de la UCR, me hizo abrir los ojos. Tal vez en las universidades estuviera la esperanza. Tal vez en las universidades podría estar la salvación. Se abría una sorprendente puerta. Podría salir de las universidades la rectificación que los costarricenses comenzaban a pedir a gritos. Podríamos aspirar a tener en el 2014 un gobierno influido e infiltrado por elementos universitarios, con prescindencia de los politiqueros (honestos o no pero que de politiqueros no pasan) que se vienen disputando los honores.

La candidatura de ese ejemplar ciudadano que es Luis Guillermo Solís es ya un hecho. Hay por quien votar. La amenaza de seguir teniendo parejas conyugales en la dirección del país ha disminuido, y tenemos la opción de darnos un gobierno de gente preparada y sin raros compromisos, de gente que no pasa de puesto a puesto y de ministerio a ministerio metiendo la pata. La posibilidad de que a los cargos de dirección llegue gente en virtud de sus méritos y no de sus parentescos u otras cosas, está abierta.

Hace rato no se nos presenta un reto así. Hace rato no tenemos ante nosotros una oportunidad tan evidente de lograr una renovación total, violenta sin violencias, simplemente con la mirada puesta en el futuro y en los mejores hombres del país, que —retirado Ottón Solís— no están en política cotidiana sino en los centros de estudio.

Alberto F. Cañas