Alberto Cañas

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Miércoles 26 Junio, 2013

Hay una pequeña luz de esperanza, y es que, como van las cosas, el Partido Liberación Nacional cambiará de dueños. Una influencia benéfica del ex-presidente Monge puede hacerle recuperar terreno moral, aunque sea poco


Chisporroteos


Se vino al suelo otro proyecto chino, con renuncia del Presidente Ejecutivo de RECOPE y las consecuencias que son de rigor, pero dentro del Poder Ejecutivo todo sigue igual, tranquilo, quieto, silencioso y en espera de las inevitables facturas por daños y perjuicios.

Mientras tanto, Chinatown sigue deshabitado, los comercios de lo que hasta anteayer fuera el Paseo de los Estudiantes que conmemoraba heroísmos juveniles del pasado, están sin clientela porque la calle se quedó sin autobuses.
Y al contemplar eso se pregunta uno qué se hizo o dónde se fue a meter el ejemplar alcalde que tuvo San José en su época pre-china. Por lo pronto, si no vuelven a circular buses por el Paseo que fue de los Estudiantes, allí no prosperará comercio chino, ni finlandés, ni croata ni de ninguna otra nacionalidad imaginable. Y harían bien en ir ya desarmando el horrible y antiestético portalón de entrada que le edificaron al paseo, para subrayar que había dejado de ser de los estudiantes.
Todavía no comprendo qué le sucedió al ejemplar alcalde que teníamos, uno de los mejores funcionarios del país, que en el peor momento de su carrera parece estar destinado a ser el próximo Presidente de la República, ante la renuencia inexplicable del ciudadano más llamado a serlo por su preparación, su honradez personal y la fortaleza de su carácter.
Ustedes podrán darse cuenta, con solo rascarse la cabeza, de que en este país, en estos momentos, todo anda manga por hombro, nada tiene una explicación lógica, y toda decisión aparentemente cuerda que toma el gobierno, se convierte en una amenaza de reclamo por centenares de millones.
Y cuando en algún momento alguien sugiere un terremoto así sea pequeño en el gabinete, ese consiste en cambiar de ministerio al pluriministro y llevarlo a ocupar alguna cartera que todavía no haya desempeñado.
En medio de todo esto, sin embargo, hay una pequeña luz de esperanza, y es que, como van las cosas, el Partido Liberación Nacional cambiará de dueños. Una influencia benéfica del ex-presidente Monge puede hacerle recuperar terreno moral, aunque sea poco.
Veo al país desorientado, y dentro de esa desorientación palabra de honor que uno de los más desorientados es el autor de esta columna, que ya no sabe donde meterse.

Alberto F. Cañas