Alberto Cañas

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Miércoles 30 Enero, 2013

Valdría la pena que los responsables de  la página que ha dado origen a las presentes ideas se propongan elaborar otra en la que señalen las cualidades y deficiencias que se pueden señalar a cada aspirante, y los pongan a expresar qué harían, desde qué ideas, para sacar adelante al país.


CHISPORROTEOS


En este mismo periódico se ha publicado una cuantiosa información sobe todos los que están aspirando (por decisión propia y no por solicitud de sus conciudadanos) a una candidatura presidencial de oposición para el 2014 que francamente no da motivo a ningún optimismo. Hay un alto porcentaje de lo que podríamos llamar auto-candidatos, o sea de gente que está en la lista porque se hizo incluir declarando públicamente su ambición.

Y es de lamentar la cantidad de los que están allí porque ellos quieren sin que nadie haya pensado jamás en la posibilidad de postularlos. Porque de muy pocos se dice en esa publicación cuáles son las condiciones positivas, cualidades o virtudes que poseen y que permitirían al ciudadano pensar en ellos como posibles gobernantes. Buenas personas casi todos, pero carentes de experiencia gubernamental o legislativa la mayoría, y de nula actuación previa los que aspiran desde curules presentes o pasadas. Y fuera de eso, carentes casi todos de las conexiones o contactos que harían factible que su precandidatura deje de ser pre.

He repasado varias veces la lista, meditando sobre cada nombre (salvo los que me son completamente desconocidos, que los hay) lo que podrían hacer o ser (dados sus antecedentes) desde la Casa Presidencial. Y he llegado a la conclusión de que en un altísimo porcentaje, se trata de buenas personas que no han denotado las condiciones de estadista, de líder, o de individuo con ideas políticas propias.

No sé si a todo el que se declara autoprecandidato quepa exigirle que responda a un interrogatorio o exprese sus ideas personales (o las de todo el mundo si carece de ellas) sobre la crisis que vivimos precisamente por la incapacidad de quienes vienen manteniéndose en los puestos de gobierno y curules sin hacer ni proponer nada que pueda ayudarle al país a salir del nadadito de perro en que se encuentra hace veinte o más años.

Valdría la pena que los periodistas responsables de la página que ha dado origen a las presentes ideas se propongan elaborar otra en la que señalen las cualidades y deficiencias que se pueden señalar a cada aspirante, y los pongan a expresar qué harían, desde qué ideas, para sacar adelante al país.

Que entre ellos hay gente capacitada y atractiva, la hay. Pero deberían dar mejor razón de sí mismos y de lo que piensan (los que piensen).

Alberto F. Cañas