Alberto Cañas

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Sábado 10 Noviembre, 2012

Sería por lo menos pintoresco que los pre-candidatos del Partido Liberación Nacional se pronunciaran, como ciudadanos y como hombres, sobre esta vergüenza que estamos padeciendo


CHISPORROTEOS

Yo no sé cuál de los poderes: El legislativo o el ejecutivo, ha hecho el ridículo mayor en este caso, pero los dos lo hicieron. El legislativo al aprobar una ley (probablemente sin leerla), que prohíbe que la prensa haga lo que ejemplarmente hizo en los casos de los expresidentes Calderón y Rodríguez, ambos pendientes de una sentencia definitiva, pero ambos condenados por casos que todo el país sabe y conoce. Y el ejecutivo al ponerle el ¡”ejecútese”!, o sea al ponerla en vigencia (me siento autorizado a imaginarme que sin haberla siquiera leído). Luego se arrepiente de no haberla vetado como le correspondía, y anuncia que enviará un proyecto para derogarla, proyecto cuya tramitación puede llevar años.

Mientras tanto, el Colegio de Periodistas, como le corresponde, protesta por ese bozal, que se quiere imponer a la prensa y a su actividad de denuncia, ejemplar hasta hoy.

La tendencia natural es suponer que de lo que se trata es de detener futuras investigaciones como las que han producido las condenas de los ex-presidentes y sus cómplices y secuaces. Que el país que le dio un ejemplo a América y al mundo con las dos sentencias hoy apeladas, deje de dar ese ejemplo y en lo sucesivo la corrupción sea imposible probarla y por lo tanto imposible condenarla. ¡Qué alivio para algunos!

No sé que en nuestros 191 años de vida independiente se haya producido una ley de ayuda a la corrupción, como ésta. Es una luz verde para quienes quieran repetir lo que ya está condenado (aunque la condena no esté firme).

Lo que deberíamos estar haciendo es abrir y favorecer la investigación de delitos como los que he mencionado hoy. Ahora, cuando se está viendo que los argumentos que esgrimen quienes apelaron las condenatorias son todos de forma y ninguno de fondo. Todo se aduce en esos alegatos menos la inocencia de los imputados. Y lo que debería preocupar a los legisladores es evitar que en procesos futuros se puedan alegar los argumentos de forma que se están alegando ahora. Y es que nadie puede, lamentablemente, asegurarnos que no sobrevengan esos procesos futuros.

Claro ha de quedar que no estoy deseando que se justifiquen procesos similares en el futuro porque no puedo desear que haya delitos similares en el futuro. Pero la indiferencia con que los diputados están contemplando este caso, me hace sospechar que casos habrá y que lo que están tratando es de evitar que lleguen a los tribunales. Vergüenza doble para el país.

He empleado hoy la palabra vergüenza, me dan ganas de emplearla frase de por medio. Porque es una vergüenza que la Asamblea haya aprobado y el Ejecutivo endosado una ley que es una auténtica vergüenza, contra la cual es de esperar que se pronuncien enérgicamente los ciudadanos. Tanto en la prensa como en las calles. Esta vergüenza está pidiendo a gritos que la gente se lance a las calles. Porque lo que esto que comento revela, es que este país está ya pidiendo a gritos que la gente se tire a la calle y liquide de alguna manera la vergonzosa situación que nos están obligando a padecer y a vivir.

Sería por lo menos pintoresco que los pre-candidatos del Partido Liberación Nacional se pronunciaran, como ciudadanos y como hombres, sobre esta vergüenza que estamos padeciendo

Alberto F. Cañas