Alberto Cañas

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Sábado 16 Noviembre, 2013

Me ha alarmado enormemente ese viaje tan extraño que en días recién pasados hizo a México (Johnny Araya), a entrevistarse, según se ha publicado, con dirigentes del PRI. Nada bueno fue a aprender en México don Johnny


Chisporroteos


No obstante mi negativa total a concederle al Partido Liberación Nacional un tercer período consecutivo de gobierno (sobre todo después de los tristes resultados de los dos previos) mi aprecio personal por su actual candidato don Johnny Araya no ha disminuido, pese a lo cual me ha alarmado enormemente ese viaje tan extraño que en días recién pasados hizo a México, a entrevistarse, según se ha publicado, con dirigentes del PRI, ese partido que logró gobernar ese país cerca de medio siglo sin conceder ninguna oportunidad a partidos de oposición.
Nada bueno fue a aprender en México don Johnny.

La democracia verdadera implica una sucesión de dos o tres partidos políticos por el gobierno, una sucesión, en fin, de ideologías, de programas, de puntos de vista, de enfoques.
No le conviene a ningún país amarrarse a uno solo de ellos, porque la democracia entra en crisis y se acaba. Luego toma mucho tiempo y mucho esfuerzo el recuperarla.
Sobre todo porque hay alarma justa entre los ciudadanos por la creciente corrupción que se va notando en el partido de gobierno en casos como el de la trocha y otros que circulan por todas las bocas, y que están pregonando a gritos la necesidad de un cambio total y rotundo para que la democracia, que es alternativa, siga floreciendo entre nosotros.
Es my extraño, por decir lo menos, eso de que un candidato a la presidencia de la República, menos de tres meses antes de las elecciones salga súbitamente del país a conversar en otros país con los dirigentes de un partido político que se las arregló alguna vez para gobernar, prácticamente sin oposición, durante casi tres décadas.
Para mí resulta casi inexplicable que la desilusión que según informan las encuestas, tiene poseída a una buena parte de los costarricenses, vaya a traducirse en abstencionismo y no en voto de protesta. Eso es el mundo al revés.
 

Alberto F. Cañas