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Chisporroteos

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 23 octubre, 2013


Hoy quiero ocuparme de algo que figura entre lo mejor que hayan intentado los periódicos costarricenses, no, éste, y que no ha sido debidamente estudiado


Chisporroteos

No está entre las costumbres de la prensa costarricense (entiendo que sí lo estuvo hasta 1940 más o menos) ocuparse un periódico de lo que aparece en otro, a extremo de que en aquellos tiempos dos personajes podían polemizar durante semanas enteras, cada uno de ellos consignando sus opiniones en un periódico distinto, y los periódicos mismos polemizaban editorialmente.
Entiendo que fue un Ricardo Castro Beeche quien, como director de La Nación, decretó que fomentar tal cosa era fomentar cada periódico la circulación de otro y lo canceló.
Digo lo anterior, porque hoy quiero ocuparme de algo que figura entre lo mejor que hayan intentado los periódicos costarricenses, no, éste, y que no ha sido debidamente estudiado. Me refiero a la publicación de libros a precios módicos, que inició hace ya años La Nación, y que parece que quincenalmente, se venden a quinientos colones y sobrepasan ya los 200 títulos.
Esa es una hazaña editorial, sin precedentes en la historia de nuestro periodismo. Pero se me ocurre que la empresa que la ha realizado no está muy satisfecha y pareciera no desear que esos libros suyos circulen mucho.
Una cosa muy curiosa es que el anuncio que publican diciendo que hay un nuevo libro a disposición de los lectores, aparece exclusivamente en la sección deportiva del periódico que no creo sea la más frecuentada por los compradores de libros. De manera que bien puede ocurrir que se publique un nuevo libro y el aficionado no se entere.
Otro detalle curioso, es que el libro se consigue en los puestos de venta callejeros y otros del periódico. Pero si usted no concurre inmediatamente, y tarda dos o tres días en llegar al puesto a comprarlo ya no lo encuentra. De casi todos ha desaparecido.
No de todos, pero de casi todos. No menciono donde los consigo yo después de pasados dos días, no sea que los retiren de allí.
El hecho es que una actividad cultural sin precedentes en la prensa, que lleva varios años de existencia y que debía causar el asombro de todos cuantos están interesados en temas culturales, pasa casi inadvertida, y pareciera que sus propulsores quisieran que disminuyera, cosa que me resisto a creer.
Dos cosas se me ocurren: que el anuncio de que apareció un nuevo libro se incluya en páginas del periódico que no sean especializadas, sino de interés general. Y que los libros no se retiren de los puestos de venta a los pocos días sino que permanezcan en ellos de manera que la gente no tenga que correr para conseguirlos.
Y ya que de eso hablo, me tomo la libertad de sugerirles la inclusión de dos títulos: Los Cuentos Ticos de Ricardo Fernández Guardia (todos o una selección) y la novela corta de Balzac (puede que la mejor de todas las suyas) La Duquesa de Langeais. Y que me perdonen la impertinencia.

Alberto F. Cañas