Alberto Cañas

Enviar
Sábado 17 Agosto, 2013

Parece que por fin los costarricenses nos estamos dando cuenta del desastre que viene siendo este país a lo largo del siglo XXI y de la necesidad urgente que tenemos de rectificar


Chisporroteos

Convengamos en que es motivo de optimismo el hecho de que haya salido de uno de los candidatos a la Presidencia de la República la idea de que se rebaje la contribución del Estado a las campañas electorales. Y que, además, hayan salido otros candidatos a apoyar idea tan saludable. (Saludable en el doble sentido de que es de salud pública, y de que debemos saludarla con vítores).
Parece que por fin los costarricenses nos estamos dando cuenta del desastre que viene siendo este país a lo largo del siglo XXI y de la necesidad urgente que tenemos de rectificar, de volver a la Costa Rica que tuvimos entre 1948 y 1970, edad de oro en la que, entre otras cosas, cambiamos de partido político en el gobierno cada cuatro años.
Lo contrario sería ponernos en el camino de ser, aunque no en lo ideológico sino solamente en lo político, otra Cuba. Hay que cambiar el partido en el gobierno, y que sus personeros actuales esperen cuatro si no ocho años.
El régimen actual ha caído, en los últimos tiempos en el disparate. Por ejemplo, esa locura que llaman barrio chino, que no tiene ni pies ni cabeza, y que la próxima municipalidad que San José elija debe echar abajo con la rapidez del rayo, si es que no hay otra más veloz.

Repaso las últimas décadas y llego a la conclusión de que la oportunidad que se le ofrece a Costa Rica en la elección del año entrante es única y decisiva. Si logramos un cambio, tendremos democracia decente durante veinte años por lo menos, incluso con los mismos partidos políticos que hemos tenido hasta ahora, aunque es posible aunque no del todo probable que en ese terreno se produzca un cambio radical.
Algún día habrá que hablar de que la situación que hoy afrontamos requiere además una reflexión por parte de la prensa escrita, que solamente viene informando de manera parcial sobre lo que ocurre en política, y en algunas materias afines; cosas, algunas de ellas importantes, se quedan en el tintero. No hubo periódico que oliera lo que iba a suceder en la última elección del PAC. Pero ese no es mi tema de hoy.
Mi tema de hoy repito es la gran oportunidad que se le ha abierto a nuestro país de recuperarse saliéndose del lamentable tan tan tan en que viene metido.

Alberto F. Cañas