Alberto Cañas

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Sábado 3 Agosto, 2013

No sé si será coincidencia, o que los votantes hicieron a un lado a los que ocupan curul. Pero en todo caso, el panorama electoral de febrero es, a juicio de este ciudadano, más claro y mucho más estimulante de lo que pudo haber sido


CHISPORROTEOS

Se venció el término que fija la ley para establecer alianzas o pactos sobre candidaturas, sin que a ningún diputado se le ocurriera presentar un proyecto de ley para ampliar ese plazo. Esa es la clase de diputados que elegimos y tenemos, parte de una lista dondese destacan o se conocen uno o dos
y de allí el júbilo que nos produce el ver que ninguno de los candidatos que se disputarán la presidencia en febrero es diputado.
No sé si será una coincidencia, o que los votantes hicieron a un lado a los que ocupan curul. Pero en todo caso, el panorama electoral de febrero es, a juicio de este ciudadano, más claro y mucho más estimulante de lo que pudo haber sido.
Pocos diputados saltaron a la presidencia en el siglo XX: don Ricardo Jiménez en 1910, el doctor Calderón Guardia en 1940, don Teodoro Picado en 1944, don Mario Echandi en 1958, y don Daniel Oduber en 1974. De ellos sólo Jiménez, Echandi y Oduber se habían lucido en el Legislativo.
Es curioso ese dato, porque siempre se repite, como leyenda y en todos los países democráticos presidencialistas salvo los Estados Unidos, que una curul es el mejor peldaño para ascender a la Presidencia. (En los Estados Unidos es una gobernación) Y aquí como que no, lo cual lo hace a uno pensar que los partidos políticos han preferido aquí llevar al Poder Legislativo personas que no se han manifestado como aspirantes a la Casa Presidencial.
El sistema costarricense difiere constantemente de lo que se practica en otras democracias de este lado del Atlántico, donde los presidentes de las repúblicas son verdaderos gobernantes y no figurones como en el resto del mundo donde quien gobierna es el primer ministro, salido del Poder Legislativo y no elegido popularmente para que gobierne.