Alberto Cañas

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Miércoles 13 Febrero, 2013

La noticia de que el Papa Benedicto ha decidido renunciar (el primero que lo hace en más de 600 años) porque tiene ya cumplidos 86 y está muy viejo, me tiene con el pelo parado


CHISPORROTEOS


En estos días, el señor presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, empleó la palabra escenario, para referirse a algo que podría ocurrir o que simplemente va a ocurrir.
El error lo han cometido aquí varios, principalmente periodistas, pero es la primera vez que lo comete un respetado funcionario de alta categoría. Voy con una explicación.

La palabra scenario (pronunciada ceneirio) ha sido empleada en inglés como versión inglesa de lo que en español llamamos guión cinematográfico. Así fue durante la época del cine mudo, pero el cine sonoro la ha sustituido en forma total, por screen play (pronunciado scrin pley).

Sin embargo, ciertos sectores de la prensa norteamericana la han rescatado para indicar cosas que podrían o van a suceder.

Ahora bien, la palabra inglesa scenario jamás se ha empleado para lo que en español llamamos escenario, o sea el sitio, donde, en un teatro ocurren las cosas que los espectadores han pagado por ver. Para denominar ese sitio el idioma inglés no dice scenario, sino stage (pronunciado steich)

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La noticia de que el Papa Benedicto ha decidido renunciar (el primero que lo hace en más de 600 años) porque tiene ya cumplidos 86 y está muy viejo, me tiene con el pelo parado.

La verdad es que estoy a punto de cumplir 93, y temo que ya algunos me señalen y me pongan al papa Benedicto de ejemplo. En, fin, mientras no me despidan el director de este periódico, el rector de la Ulatina, la editorial EUNED, la gerencia de Radio Monumental, o mi propio organismo, me propongo seguir de necio.Todavía queda en Costa Rica gente con sentido de humor, a quien el panorama político no la convence de que aquí todo está perdido. Y un amigo que figura entre los que tienen sentido de humor, me ha dicho algo que me parece digno de que ustedes lo conozcan. Se trata de la idea que tiene, de que se reformen las leyes que sea menester, a fin de que el ciudadano que se sienta pre-candidato presidencial, pueda por sí mismo inscribirse como tal en el Tribunal de Elecciones. En dos platos: que para ser candidato a la presidencia no haga falta pertenecer a un partido político.

Podríamos disfrutar del espectáculo más cómico que se haya visto en este país de Dios. Es cuestión de ponerse a recoger firmas, para un plebiscito que autorice esa maravilla que nos devolvería el buen humor a todos.