Alberto Cañas

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Miércoles 10 Octubre, 2012


CHISPORROTEOS

Deseo felicitar muy efusivamente al colega Miguel Angel Agüero por la distinción que acaba de serle conferida. Es un columnista tenaz, defensor impertérrito de las buenas causas, que sabe no quitar el dedo del renglón. O sea que ni afloja ni desmaya.
Pero tengo que señalarle un error que cometió en estos días, cuando dijo que si no existiera Recope, los costarricenses estaríamos escogiendo a cual de las petroleras privadas le estaríamos comprando nuestra gasolina.
Se equivoca. Si no existiera Recope, estaríamos obligados a comprarle nuestra gasolina a la Texaco, como a la Texaco teníamos que comprarle nuestra gasolina cuando no existía Recope, pues la licitación que abrió la Administración Echandi para la construcción de una refinadora la administración Orlich se la adjudicó a Recope (empresa química) y no a la Texaco, que fue la única petrolera que concurrió. Y hay que ver el cielo y la tierra que movió la Texaco tratando de evitar que la Asamblea Legislativa (yo era diputado) confirmara la decisión de don Chico y su Ministro de Industrias, ese gran ciudadano que fue Hernán Garrón.
El hecho es que la Texaco empezó a comprar deudas de diputados para presionarlos (truco que liquidó el Banco Nacional prestándoles las sumas necesarias para cancelarlas), y aprobado finalmente el contrato, finalmente consiguió que el gobierno siguiente, el de don José Joaquín Trejos, nombrara al abogado principal de la Texaco Ministro de Industrias, encargado por el contrato de fijarle precios a Recope, lo cual hizo fijándoles precios de quiebra a los productos de esa empresa.
Me tocó ser uno de los abogados (ya no era diputado), que dirigieron el juicio que Recope interpuso en la Sala de Casación contra los precios fijados por el Ministro, el cual culminó con una victoria total de Recope, una derogatoria de los precios fijados por el Ministro y una condenatoria a éste de pagar las costas, que Recope prefirió no hacer efectiva y pagó ella los honorarios de sus dos abogados.
Las otras empresas petroleras ni se asomaron por aquí. Este país “pertenece” a la Texaco, y ahora, después de que la empresa dueña de Recope la cedió al Estado costarricense, y la fábrica de gasolina pertenece al Estado, la Texaco está bien lejos de asumir el monopolio que las otras petroleras le adjudicaron. Que lo espere sentada... a no ser que ciertas tendencias que se han venido apoderando de cierta partido político otrora socialdemócrata, hayan decidido cerrar Recope como industria, y colgar un Welcome Texaco en la fachada de la Casa Presidencial.
Que Recope no funcione como debiera, es harina de otro costal, pues no produce gasolina, y es de suponer que la compra. ¿A quién?

Alberto F. Cañas