Alberto Cañas

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Sábado 6 Octubre, 2012


CHISPORROTEOS

Ya este periódico, el único que faltaba, cayó en la trampa. Ya todos están metidos en la misma olla. Ya todos dijeron “qué tan”. Una expresión que no es español ni es nada, y que fue inventada, hasta donde mi conocimiento alcanza, por los dobladores al español de películas, cuando quieren traducir la expresión inglesa how en combinaciones como how big, how long, how far, etc.
La expresión castellana correcta es “cuan”, que hasta hace unas pocas décadas era empleada por todos los hispanohablantes tanto verbalmente como por escrito sin que nadie la encontrase rara, incluso en títulos de libros y películas como “Cuan Verde era mi Valle”. Pero de pronto devino rara y cayó en desuso, entiendo que no sólo entre nosotros.
Los costarricenses jamás hemos dicho “qué tan” en la conversación. En vez de preguntar cuán lejos está algo, preguntamos a qué distancia está; en vez de cuán grande, de qué tamaño es; para todos los casos tenemos una salida a la tica. Pero nunca hemos dicho ni preguntado “qué tan”, y hasta donde se sabe, no lo dicen en ningún país hispanohablante. Pero ya aquí se coló en los periódicos, y éste fue el último que cayó en la trampa. Costa Rica es el país donde los vulgarismos se cuelan en los periódicos sin que nadie los haya empleado en la conversación.
Otra cosa divertida es la creencia (por cierto muy ignorante) de que la raíz griega homo significa hombre, de donde inventaron una nueva raíz, femi para indicar mujer. Nuestros ignorantes dispusieron que homicidio significa muerte de un hombre, y nuestros legisladores inventaron femicidio como muerte de una mujer.
Homo, señoras y señores, no significa hombre sino mismo. Está claro en palabras como homogéneo, homosexual, homónimo. Homicidio significa muerte de un semejante, lo que hace el curioso término femicidio totalmente innecesario, razón por la cual en ningún diccionario aparece palabra alguna que contenga esa presunta raíz femi como contrapuesta a homo u homi.

Alberto F. Cañas