Alberto Cañas

Enviar
Miércoles 3 Octubre, 2012


CHISPORROTEOS


Se ha anunciado que en el Teatro Variedades se va a exhibir la película “Drácula” de 1930, protagonizada por Bela Lugosi, y considerada como un clásico del cine de terror.
Lo que el anuncio no dice, es que esa función será el estreno absoluto en San José de esa película, pues lo que los josefinos (este niño incluido) vieron en 1931 fue una versión en español, interpretada por el buen actor mexicano Carlos Villarias, y obra de un director diferente del de la versión original. Y que hace unos veinte años, los personeros modernos de Universal Pictures descubrieron la versión española, encontraron y proclamaron que es superior a la versión inglesa, y pusieron la versión española a la venta en casete.
Ni el director original (Tod Browning), ni el de la versión en español (George Melford) pertenecen a la primera fila del Hollywood de entonces aunque a Browning se le acredita el haber sido una suerte de especialista en cine de terror. La filmación de las dos versiones se hizo en forma simultánea: la inglesa se filmaba de día y la española por la noche.
El autor de esta columna se hizo de las dos versiones (que se vendían a precio no muy alto), y pudo constatar que efectivamente la española es más imaginativa, mucho mejor dirigida y más impresionante que la versión inglesa. Tanto, que es la única de las setenta y pico habladas en español que se filmaron en Hollywood entre 1930 y 1935, que ha sido reeditada en formato de casette, dejándonos sin escuchar la magnífica voz de José Mojica que durante cinco años filmó en la Fox, ni la que se considera por la crítica española la mejor de todas cuantas filmó Hollywood en nuestro idioma: la versión cinematográfica de la notable farsa en verso de Enrique Jardiel Poncela “Angelina o El Honor de un Brigadier” filmada por la Fox en 1935 con intérpretes notables: La española Rosita Díaz y el actor cómico argentino Enrique de Rosas.
Si no hay problemas de derechos, el autor de estas líneas estaría dispuesto a facilitarle al Teatro Variedades su copia de la versión castellana de “Drácula” tan superior como cine a la versión inglesa.
Se trata en realidad de una película al nivel del mejor cine de entonces. Una curiosidad arqueológica, y una película técnicamente excelente con notable escenografía y magnífica dirección de un director totalmente olvidado hoy como Melford.

Columna de Alberto F.Cañas