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Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 26 septiembre, 2012



CHISPORROTEOS

La diputación de PUN se ha referido como un solo hombre, a mis apreciaciones sobre cómo la obra magnífica de gobernante del Dr. Calderón Guardia, la ensució él mismo con su conducta posterior, no sólo en el 48 cuando hizo anular una elección presidencial (que los señores diputados afirman que hoy es cada día más claro que el fraude se hizo en contra del Dr.) No sé en donde se encuentra esa claridad. Lo que sé es que una vez pacificado el país y regresado a él quienes se fueron, para la elección de 1962 los calderonistas tuvieron la oportunidad de regular las irregularidades que han alegado sin demostrarlas, y si se observa el resultado de esa elección, con la oposición del 48 dividida, pero comparando la votación sumada de don Chico Orlich y don Otilio Ulate, con la que obtuvo el doctor Calderón, encontramos que esa elección dio un resultado porcentual muy parecido al de 1948, casi una repetición.
Como dije alguna vez casi en broma, no es probable que los que se alegó que no pudieron votar en el 48 hubiesen fallecido todos antes de 1962.
No se trata de revivir odios ni pasiones. Saben muy bien los señores diputados que desde mi posición de presidente de la Asamblea Legislativa, reconocí la buena calidad del gobierno de Rafael Angel Calderón Fournier, quien recibió una copia de mi discurso firmada por mí.
Las transformaciones de que los señores diputados acusan a Liberación, fueron para mejorar. Un programa modesto de casas baratas fue convertido en una institución de gran tamaño, y la Junta de Abastos se transformó en una institución autónoma de protección al agricultor, con la oposición rotunda e ideológica de un diputado muy adicto al calderonismo: don Manuel G. Escalante Durán.
Como conozco algunos ingentes esfuerzos por hacer desaparecer la Caja de Seguro Social, puedo afirmar que estos se han concretado a la reciente administración Arias, empeñado como está ese señor en liquidar toda obra que no se conforme con los principios liberales del siglo XVIII y en imponer en el PLN esas ideas que nada tienen que ver con las del partido original ni con las de José Figueres.
La labor de todas las administraciones, liberacionistas o no, hasta la aparición del señor Arias, fue de fortalecimiento de la seguridad social.
Dada la agitación nacional que se vivió a todo lo largo de 1948, en mi columna no aludí a la invasión calderonista de diciembre de ese año. Sólo a la de enero de 1955, patrocinada y financiada, repito, por Somoza, Batista, Trujillo y Pérez Jiménez (buenos socios buscaba el Dr. Calderón Guardia). Pero si los señores diputados han hecho alusión al oprobioso crimen de Codo del Diablo para llevar el asunto a la invasión de diciembre del 48, contestaré limitándome a lamentar el asesinato de don Jaime Gutiérrez Braun, del Dr Tony Facio y de seis u ocho más. Pero me limité al 55, para subrayar la clase de amistades y aliados que el doctor buscó para intentar el derrocamiento de un gobierno libremente elegido.
Yo creo que en el caso del Dr. pesan más sus errores (si es que podemos calificar de errores ciertos crímenes de no todos los cuales me he ocupado) que sus aciertos, y por esa razón estimo que su efigie no debe aparecer en los billetes. Y en cuanto al hecho, que yo desconocía, de que el Lic. Calderón Fournier ofreció a doña Karen de Figueres la erección del monumento a don Pepe, me complace enterarme porque rima con el buen concepto que tengo de la sinceridad y hombría de bien que lo han caracterizado. No cabe aquí referirse a actos suyos sobre los cuales la última palabra corresponde decirla a los altos tribunales de justicia.

Alberto F. Cañas