Alberto Cañas

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Miércoles 15 Agosto, 2012


CHISPORROTEOS

Un amigo y colega, profesor en la Universidad de Costa Rica, me cuenta que habiendo hecho una encuesta entre sus estudiantes sobre el tema, encontró que más de la mitad de ellos le expresaron que por el momento piensan no votar en las elecciones presidenciales del 2014. Esto es alarmante.
Debo declarar que aunque la alarma de mi colega es justificada, no la comparto totalmente por cuanto dentro de mis estudiantes es muy pequeño el porcentaje que afirma que por ahora piensa no votar en la próxima.

Sean pocos o muchos, debe preocuparnos el asunto. Todavía falta mucho para el día de la elección, pero la juventud debería adquirir conciencia plena de que está en manos de ella el decidir qué clase de gobierno será el próximo que tengamos. Si vamos a dar gusto a los señores Arias que quieren montar una dinastía, o preferimos explorar nuevas rutas, o recuperar rutas anteriores ante el espectacular fracaso de los que hace dos décadas eran los dos partidos que se alternaban en el poder.
Salvo que el oficialismo no ha empezado (como el de 1947) a matar gente, la situación es muy parecida a la de entonces en lo que se refiere a corrupción, nepotismos y mediocridad. Al gobierno de Picado, como decían entonces, no había por donde agarrarlo. Y al grupo que juega huevos en Zapote actualmente casi que tampoco, aunque sí procede todavía hacer excepciones y admitir que hay algunos pocos ministros que sí parecen saber lo que están haciendo.
Pero, la verdad sea dicha, el último gobierno echado para adelante que tuvimos fue el de Daniel Oduber, menoscabado, eso sí, por la enorme corrupción.
Lamentablemente, los partidos de oposición, de oposición verdadera, no tuvieron la inteligencia de llevar a la Asamblea Legislativa en 2010 a su mejor gente.
El PAC presentó papeletas de diputados compuestas totalmente por bisoños sin experiencia, y carentes casi totalmente de la madurez necesaria, aunque debo reconocer que la del PAC es una fracción de diputados honorables y bien intencionados. Pero creo que ninguno de ellos tiene la experiencia o madurez necesarias para dar el gran salto.
Hay algo en todo esto que a mi juicio no tiene duda: la decisión de 2014 estará en manos de la gente joven, y es la gente joven la que debe movilizarse.
Ojalá entre los numerosos aspirantes a la candidatura de oposición que existen encuentre la muchachada uno que le interese. Pero para que lo encuentren es necesario que lo busquen. En los años cuarenta las figuras de Otilio Ulate y José Figueres interesaron a la juventud. Figueres era misterioso y despertaba dudas entre la gente más conservadora, pero la gente joven tuvo fe y confianza en él, aunque ni siquiera llegó a candidato.
Tiene que haber una figura en la oposición que despierte el interés de la juventud y que tenga las agallas necesarias para escribir la historia.

Alberto F. Cañas