Alberto Cañas

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Miércoles 20 Junio, 2012


CHISPORROTEOS

Me ha alarmado sobremanera la noticia de que el nuevo rector de la Universidad de Costa Rica, Dr. Jensen, se propone despedir a la directora del Semanario Universidad, que le ha dado vigor y esplendor a esa publicación.
Me duele que a nivel universitario pueda imponerse esa política de que a nuevo jerarca, nuevos subalternos. Desgraciadamente la Ley de Servicio Civil ha servido para todo lo contrario. O sea para incrustar en los cargos públicos a empleados incompetentes que simplemente se adueñan de ellos.
Ni una cosa ni la otra. Al Servicio Civil debieran introducirle una modificación radical para acercarlo al modelo francés, en el sentido de que cuando hay una vacante el jerarca propone, y el propuesto rinde examen; si lo aprueba está nombrado y si no, el jerarca propone otro. A Francia este sistema le ha funcionado brillantemente.
En lo demás, en lo que no está cubierto por el servicio civil, simplemente el jerarca tiene derecho a hacer cambios, pero dando razones y no simplemente porque se ha iniciado una nueva administración de acuerdo con el indefendible precedente que sentó la Ministra de Cultura de la administración anterior, que destituyó al director del Teatro Nacional simplemente porque le dio la gana, primera vez que ocurre desde que el teatro se abrió en 1897, y que al parecer le encantó al Ministro actual.
Si el nuevo rector inicia sus labores destituyendo a buenos funcionarios, mal síntoma para la Universidad. Y este servidor de ustedes, que tanto se ufanó de votar por él, comenzará a arrepentirse de haberlo hecho.
Para una destitución debe haber razones, y que se conozcan. La comunidad universitaria se viene sintiendo muy ufana del rumbo que ha tomado el semanario. Como lo está también de la manera en que el canal 15 de televisión ha terminado por hacer innecesaria la existencia de ese elefante blanco que es el canal 13, porque en el 15 está la televisión cultural que el país (o la parte cultivada del país) ansiaba.
El reciente desastre del Museo de Arte Costarricense se debió, lo que es obvio, a que el Ministro cambió a la gente que allí estaba, y puso allí a una directora de su preferencia personal que terminó prestando el museo para fiestas de 15 años.
Espero con confianza que el rector Jensen recapacite y no juegue de politiquero de pueblo. Confirme en sus puestos a quienes lo están haciendo bien, e impida que se impongan en la Universidad la idea de que los funcionarios deben ser gratos al rector, que es politiquera de la peor especie, que a escala nacional sufrió el país hasta 1948.

Alberto F.Cañas